Daniel Pi
@BastionBoxeo

Se esperaba o que el campeón utilizase su destreza boxística para controlar la pugna o que el aspirante usase su poder para hacerse con la victoria, pero era imposible de prever que el enfrentamiento mundialista por el cinturón WBC del peso mosca fuese a terminar como lo hizo. Y es que, en la noche del sábado, en la antepenúltima pugna del evento protagonizado por el Lomachenko-Campbell en el O2 Arena de Londres (Reino Unido), el titular británico Charlie Edwards (15-1, 6 KO) fue derribado y alcanzado entonces por un golpe ilegal por parte del aspirante oficial Julio César Martínez (14-1, 11 KO), decretándose primero un KO que posteriormente fue modificado a un No Contest. Con ello, Edwards conservó su cinturón mundial. En la imagen, el momento en que Edwards es alcanzado por el puño ilegal.

El mexicano Martínez no arrancó la pugna con la mayor de las agresividades, tratando de buscar el momento adecuado para sorprender con salteadas arremetidas a un Edwards que usaba su jab e intentaba conectar crochés zurdos y directos a la contra pero que se mantenía demasiado dispuesto a aceptar cruces de golpes de mucho peligro. Con el paso de los minutos, el británico fue desplazándose más cercano a las cuerdas, llegando con rectos, pero no pudiendo evitar eventuales andanadas de curvos.

Estando así las cosas, en el tercer episodio Martínez acortó la distancia y conectó ganchos enlazados al torso que dañaron al monarca, que se cerró y recibió un buen número de hooks hasta que se vio obligado a poner la rodilla en la lona. Situado el monarca en esta posición de vulnerabilidad para esperar la cuenta, Martínez conectó un brutal gancho al torso totalmente antirreglamentario, innecesario y absurdo que puso a Edwards retorciéndose de dolor. Pese a ello, el árbitro, equivocadamente, siguió la cuenta hasta completarla, declarándose el triunfo del visitante.

Sin embargo, aunque el speaker declaró que el choque había terminado en KO, inmediatamente después de las entrevistas a los protagonistas se confirmó que el resultado era cambiado a No Contest. De ese modo, Edwards y Martínez se ven emplazados a una revancha inmediata en la que, pese al desenlace polémico de este primer enfrentamiento, seguramente se revertirá o se reducirá drásticamente la ventaja en las apuestas que el campeón británico tenía en esta pugna. Esto es así debido a que Martínez, como Johnriel Casimero antes, se mostró perfectamente capacitado para quebrar a un Edwards que en el duelo de desquite no podrá ser ni remotamente tan estático si quiere tener opciones de vencer.

Victorias de Marshall, Cordina y Buatsi
En el enfrentamiento que inició la retransmisión de DAZN, la prometedora peso supermedio británica Savannah Marshall (7-0, 5 KO) dejó una dominadora y calmada actuación en la que derrotó por KOT en el quinto asalto a una Daniele Bastieri (2-1, 2 KO) que no pudo soportar la contundencia del directo y del croché de mano adelantada de la local.

Posteriormente llegó el turno del campeón británico y de la Commonwealth del peso ligero Joe Cordina (10-0, 7 KO), que retuvo por primera ocasión de manera conjunta los dos citados títulos derrotando por decisión unánime (doble 116-110 y 116-111 con el descuento de un punto a cada uno) al retador obligatorio Gavin Gwynne (11-1, 1 KO). El aspirante ofreció un tenaz esfuerzo, tuvo acierto en corta y cerró bien el combate pero durante los otros dos tercios de pelea fue superado por la destreza, los reflejos y la astucia del invicto.

Finalmente, antes del Edwards-Martínez, el noqueador del peso semipesado Joshua Buatsi (12-0, 10 KO) le infligió la primera derrota antes del límite de su carrera al duro y competente Ryan Ford (16-5, 11 KO), quien tuvo una vez más una actuación aguerrida y al inicio alcanzó a su rival con nítidos crochés diestros, si bien terminó por ceder ante los potentísimos directos del británico-ghanés. Eso sí, el desenlace ha causado ya cierta controversia, dado que, aunque Ford estaba claramente tocado, Buatsi pareció impactar un último golpe por debajo de la cinturilla que fue protestado por su adversario.