Daniel Pi
@BastionBoxeo

No se esperaba que el campeón mundial WBA del peso mosca Artem Dalakian (20-0, 14 KO) (en la imagen) padeciese grandes dificultades ante el asequible aspirante voluntario Josber Pérez (17-3, 15 KO), y efectivamente no tuvo que sufrir demasiado para vencer el enfrentamiento por decisión unánime, siendo este el combate estelar de un evento organizado en la noche del sábado en el Centro de Convenciones y Exhibiciones “Parkovy” de Kiev (Ucrania). Las tarjetas de los jueces fueron justas, dando estas 118-110, 117-111 y 117-111.

Con mucha calma e infinidad de amagos, Dalakian fue tejiendo su maraña de confusión y buscando la oportunidad para encontrar los huecos, impactando un potentísimo directo diestro aislado en el primer asalto que mostró, una vez más, el éxito de su táctica. Pérez realizaba algunas arremetidas, pero estas se encontraban con las contras del local tanto en seco directo de mano adelantada como en croché de izquierda, si bien tuvo algo de acierto con su recto diestro en el segundo round.

Dado que sus resultados estaban siendo muy limitados ante la movilidad y las esquivas de un Dalakian con grandes reflejos, Pérez comenzó a mostrar síntomas de frustración y también a dudar tácticamente, por lo que abrió la puerta a los fuertes directos descendentes del monarca enlazados con el gancho zurdo. Con todo, ante esta tendencia desfavorable, Pérez optó por ser más agresivo y descontroladamente se arrojó al ataque con andanadas de curvos en el cuarto episodio, logrando alcanzar a su oponente con algunos puños aunque exponiéndose en exceso.

Las salteadas embestidas del visitante crearon momentos de peligro, como breves cruces de golpes en corta entre esquivas de cintura, pero Dalakian es demasiado efectivo defensivamente y cuenta con una gestión de los espacios demasiado buena como para que pudiese perder el control de la pugna, por lo que continuó frenando a su aspirante con el jab y contentándose con conectar algún contragolpe nítido entre una gran cantidad de entradas en clinch. Así se aseguró una clara, aunque deslucida, victoria por decisión pese a los esporádicos momentos de éxito de un Pérez con más voluntad que destreza.

Que el monarca volviese a mostrarse dominador en esta defensa tiene un significado más que relativo, puesto que ante un retador que sustenta los números de su récord con peleas contra adversarios modestísimos, Dalakian estaba obligado a vencer y a hacerlo con notable solvencia.

De hecho, quienes conducen la carrera del ucraniano-azerí tendrían que ser conscientes de que su boxeador no puede seguir perdiendo el tiempo ante este tipo de rivales, especialmente por dos motivos: está mucho más cerca del final de su carrera profesional que de su inicio y se le están aproximando en el ranking adversarios peligrosos (entre ellos el español Samuel Carmona) de los que la WBA no le podrá proteger para siempre, existiendo la posibilidad de que cuando se mida a uno de ellos en un cruce trascendental Dalakian haya perdido un valiosísimo margen por estar siempre peleando contra oponentes muy por debajo del nivel de la élite.