Daniel Pi
@BastionBoxeo

Si tratamos de recordar cuáles han sido sobre el papel los mejores campeonatos del peso semipesado en la década de 2010 que está a unos meses de finalizar, es difícil encontrar mundiales de mayor calidad teórica que el que este viernes se producirá. Y es que, más allá de los dos choques Kovalev-Ward y de los cruces entre Hopkins, Pascal y Dawson, ningún otro combate parece merecer más estar en el mismo podio de duelos insignes de la década en los 79,4 kg que la unificación que tendrá lugar en el Liacouras Center de Philadelphia (Estados Unidos) el próximo día 18.

Quizás en Norteamérica o entre el gran público mundial, algunos de los nombres citados y sus emparejamientos resultasen más atrayentes pero, pese a ser menos conocidos y a que su pugna protagonizará menos portadas, no se puede exagerar alabando la unificación de coronas IBF-WBC del peso semipesado que protagonizarán el ruso Artur Beterbiev (14-0, 14 KO) (a la izquierda en la imagen) y el ucraniano Oleksandr Gvozdyk (17-0, 14 KO), dos campeones invictos, espectaculares, eficaces e implacables ofensivamente que en su mejor noche es casi una epopeya tan solo pensar en poder eclipsarlos sobre un ring.

Para ilustrarlo mejor, hagamos un brevísimo repaso a sus recorridos. Por un lado, el oro y plata mundial amateur además de doble oro europeo Beterbiev, con récord de 295-5 en el boxeo con camiseta y con triunfos en esa modalidad sobre nombres como José Larduet, Yunier Dorticós, Tervel Pulev o Imre Szello. Como profesional, Betebiev, con victorias ante Tavoris Cloud y Gabriel Campillo dentro de sus ocho primeros choques, no sólo se ha mostrado un pegador tremebundo en la época de adaptación, sino que hasta el máximo nivel ha conseguido la complicadísima tarea de sustentar un 100% de victorias antes del límite, incluso cuando la falta de ring le acechaba.

En la otra esquina, el bronce olímpico Gvozdyk, con récord amateur de 225-30 y que en el pugilismo de pago ha dado muestras de una de las mayores eficacias peso por peso, logrando un 82% de triunfos antes del límite además de ostentar una elevadísima precisión ofensiva y defensiva y una excelente gestión de los espacios y los tiempos de ataque, logrando ser el primero en derrotar antes del límite al rocoso Chilemba (algo que no consiguieron ni Kovalev ni Bivol) y al bronce nacional cubano Yunieski González antes de terminar con uno de los reinados más largos del boxeo en ese momento como el de Adonis Stevenson.

Estos dos extraordinarios boxeadores entran al combate más importante de sus carreras como dos temidos campeones y con una diferencia en las apuestas de tan solo 17 céntimos (Gvozdyk favorito 1,83 €, Beterbiev no favorito 2 €). Así, no ofreciendo nunca peleas aburridas, dejando brutales nocauts por el camino y habiendo visitado la lona ambos en sus carreras, los dos cruzan guantes en un duelo sumamente abierto que hará que los medios valoren al vencedor como el mejor boxeador de la división.

Respecto a la condición de favorito que se le otorga a “The Nail” Gvozdyk, y con la que muchos no están de acuerdo, el hecho es que los expertos consideran que Beterbiev ha sido pésimamente conducido y que ha tomado malas decisiones en los despachos, algo que le ha costado tres parones de un año que se han podido llevar su mejor momento como boxeador activo. Por ello, recordándose los apuros padecidos ante Callum Johnson, que le derribó, y las dificultades estilísticas que le provocó la movilidad de Enrico Koelling y, en menor medida, de Alexander Johnson, se piensa que estas complicaciones sólo irán a más contra un Gvozdyk con excelente juego de piernas.

No obstante, aunque no entre al duelo en su mejor estado, el caso es que nadie ha logrado escuchar un veredicto contra él y que su pegada y su manera de aprovecharla con un gran corte de ring, presión intensa y mayor variedad de recursos ofensivos de lo que se piensa, le hacen una amenaza enorme del primer instante al último, especialmente ante un Gvozdyk que presenta una única gran brecha: su irregularidad.

Mientras en algunos combates el ucraniano se ha mostrado simplemente intratable, en otros ha ofrecido una versión que nada tiene que ver, por ejemplo, ante Mehdi Amar o en el arranque ante Tommy Karpency, que lo tiró a la lona, faltándole en esas ocasiones su chispa y su audacia para dejar paso a un boxeo más tibio y menos incisivo. De ese modo, algunos consideran que si ofrece esa cara ante Beterbiev resultará inevitable que acabe demolido por los golpes de poder de su rival, mientras otros valoran que Gvozdyk tiene un mayor rendimiento cuanto mejor es su adversario.

Todas estas consideraciones simplemente reflejan, al fin y al cabo, que el combate está excelentemente emparejado y que todo puede pasar cuando se miden dos boxeadores de élite con enormes cualidades pugilísticas, perfilándose así un encuentro precisamente como la gente demanda: los mejores contra los mejores sin que se sepa de antemano quién saldrá con el brazo en alto.

En cuanto al desarrollo estratégico de la pelea, se piensa que ambos desplegarán su planteamiento habitual, con Beterbiev tratando de acortar los espacios buscando manos decisivas que quiebren la resistencia y con Gvozdyk ejecutando la táctica que su entrenador (Teddy Atlas) ha comparado con una piraña y que tan buen resultado le dio ante Stevenson, o sea desplazarse sin dar ni un solo plano claro a la vez que se dan “pequeños mordiscos” con afilados jabs o directos en entradas y salidas que vayan mermando al oponente hasta desarbolarlo.

Basándose en una mera cuestión de probabilidad y en la victoria como amateur que tuvo sobre Gvozdyk, algunos valoran que Beterbiev podrá volver a imponerse como profesional, dado que sólo necesita una adecuada mano aislada para hacer estallar el combate y romper el laborioso y largo plan de desgaste trazado por su oponente, que no podrá permitirse fallos. Aun así, Gvozdyk, que alega que la derrota ante Beterbiev como amateur hace diez años no supone nada (menos todavía habiendo peleado contra él con la nariz rota), confía en que si ejecuta sin descuidos su estratagema como ya lo ha hecho con anterioridad podrá hacer sucumbir al fortísimo ruso. Sea como sea, el duelo parece prometer emoción, caídas y, seguramente, un contundente desenlace, por lo que es una de las citas ineludibles para los aficionados en la temporada 2019.

El Beterbiev-Gvozdyk, junto al duelo del peso wélter entre el aspirante oficial IBF Kudratillo Abdukakhorov y el veterano Luis Collazo, se emitirá en Estados Unidos por ESPN y ESPN Deportes desde las 4:00 h de la madrugada del viernes al sábado en hora peninsular española.