Darío Pérez
@Ringsider2020

El Wembley Arena acogió una velada ayer sábado por la tarde, organizada por Matchroom Boxing y compuesta por cinco combates.

En el combate principal de la gala, Conor Benn (17-0, 11 KO) se las veía con Sebastian Formella (22-2, 10 KO). Benn llevaba la iniciativa de la pelea desde la primera campana, con Formella esperando a meter sus manos al contraataque sin mucho éxito. En el tercer asalto, un codazo involuntario del local hizo daño a Formella, y el árbitro le tuvo que dar tiempo para recuperar.

La misma tónica, según avanzaban los minutos, era la que seguían los dos contendientes, puesto que Benn parecía un escalón por encima de Formella y raro era el asalto en el que no le dañaba. Las combinaciones de golpes arriba y abajo eran, como suele ocurrir, las que mejor resultado daban al hijo de Nigel Benn. Formella estaba cansado y acusaba su falta de pegada; sus impactos no dañaban a Benn, lo que hacía crecerse aún más al tatuadísimo deportista para seleccionar mejor sus golpes. Qué mérito tuvo Formella para terminar en pie los diez asaltos, y era la hora de escuchar a los jueces: 100-91, 99-91, 99-92 eran las cartulinas en favor de Benn. Muy interesantes serán sus próximos movimientos.

En el primero de de los combates, con el título inglés del peso gallo, Liam Davies (8-0, 3 KO) y Sean Cairns (7-3, 1 KO) ofrecieron un vistoso espectáculo, en ocasiones lucha de ajedrez típica de zurdo contra diestro por dominar el pie adelantado y trabajar con el jab. Desde el principio, Davies se estaba imponiendo en esas citadas suertes; Cairns buscaba algunas combinaciones, crochés y manos cruzadas aisladas, pero no eran suficientes para ganar los asaltos al espigado Davies, cuyas piernas llamaban la atención por su delgadez. Al inicio del quinto asalto, una gran mano de Davies llegó nítidamente a Cairns, que retrocedió ante otra serie de manos que le alcanzó en el rostro y la zona abdominal. Varios crochés sobre Cairns, durísimos, nos hicieron preguntarnos cómo pudo llegar al final del asalto el púgil de Liverpool. Otro duro sexto round provocó que Sean Cairns no saliera al séptimo asalto, lo que hizo que Liam Davies se convirtiese en el nuevo campeón de Inglaterra en el peso gallo.

El segundo combate, en el peso supermedio, enfrentó a Ben Ridings (3-1, 0 KO) y Jez Smith (12-2-1, 5 KO), y no se dieron ni las buenas noches. En el primer minuto de los dieciocho a los que estaba pactada la pelea, ya cayeron las manos poderosas, aunque las acciones fueron de más a menos. El combate se desarrolló con menos atractivo que el anterior, siendo Smith bastante superior (a la par que vacilón, con un exceso de gestos innecesarios) y Ridings finalizando cortado. Los seis asaltos finalizaron con la puntuación arbitral de 60-54, lo que no dejó ninguna duda sobre lo visto sobre la lona.

Llegábamos a las dos peleas del peso pesado. Alen Babic (6-0, 6 KO) y Tom Little (10-9, 3 KO), con un look similar de cabeza pelada y frondosa barba que creó jocosos comentarios en redes sociales. El combate fue atractivo, iban con todo, Babic sin dejar de golpear y Little, valiente, recibiendo palos increíbles y pasando manos con preciosos ballesteos a partes iguales. Little cayó en el tercer asalto y, cuando parecía que no se pondría de pie, lo hizo y devolvió los golpes al croata, poniéndole en ciertos apuros hasta que volvió a ser noqueado, esta vez sin capacidad de respuesta. Combate emocionante y de gran coraje por parte de ambos deportistas, con ambos en el filo de la navaja desde el primer momento hasta el último. Babic mostró sus carencias técnicas, pero también las opciones que ofrece de ser un púgil taquillero como pocos.

Como coestelar, otro duelo en el peso máximo. Fabio Wardley (10-0, 9 KO) venció por KO en el segundo asalto a Richard Lartey (14-4, 11 KO). Posiblemente el combate más desnivelado de la noche, Wardley empezó al ralentí, estudiando al rival sin prisa consciente de su superioridad. En el segundo asalto, el primer golpe de poder de Wardley impactó en su contrincante, mandándole a la lona. Lartey no se levantó, pese a que no fue excesivamente contundente, y estuvo unos minutos tumbado en el suelo precisando de oxígeno. La realidad es que combates tan desnivelados, y más cuando Lartey viene de diez asaltos contra Nathan Gorman hace un mes en los que no ofreció oposición, no favorecen a este deporte en absoluto (no se sabe realmente la edad de Lartey, que ha perdido siempre que ha salido de su Ghana natal), y las grandes promotoras deberían replantearse este tipo de cruces.