Daniel Pi
@BastionBoxeo

El pasado septiembre, David Benavídez (19-0, 17 KO) accedió al primer mundial de su carrera considerado por muchos como el mejor aspirante de la división, siendo un joven de 20 años que contaba con tantas cualidades físicas como boxísticas y que parecía preparado para dinamitar a su paso la categoría del peso supermedio. Así, cuando después de una serie de inconvenientes se estipuló de forma cuestionable como su coaspirante al cinturón mundial WBC vacante a Ronald Gavril (18-2, 14 KO), que no se había probado al máximo nivel y que, aun así, había ofrecido algunas actuaciones bastante poco brillantes, se alcanzó casi una unanimidad sobre el posible resultado del combate.

En cualquier caso, contradiciendo a todo el mundo y a la amplia desventaja en las apuestas, Gavril no sólo aguantó en la pugna y ofreció un choque contendido, sino que perfectamente pudo aspirar al triunfo, anotándose además un knockdown. A su vez, Benavídez evidenciaba grandes fallos en su boxeo que antes sólo se podían intuir ligeramente, viendo asimismo su aura de imbatibilidad destruida.

Por ello, el nuevo monarca Benavídez no encontró problema en dar una revancha a Gavril, es más, la necesitaba si quería probar que sólo el inadecuado estudio de su rival y una inapropiada preparación fueron los causantes de su actuación por debajo de las expectativas. Por su parte, el equipo de Gavril, convencido de haber sido víctima de un robo, acogió esta oportunidad con la mejor de las disposiciones.

De esta manera llegamos a lo que sucederá este sábado en el Mandalay Bay Hotel & Casino de Las Vegas (Estados Unidos), donde se producirá una pugna de desquite que se espera tan emocionante como la primera pelea entre ambos, cosa que ha motivado que se ubique en el respaldo de una eliminatoria WBC entre Danny García y Brandon Ríos que no convence a todo el mundo.

Repitiendo los errores del pasado, muchos no le dan ni la más mínima opción de triunfo a Gavril, ya que se cree que si el anterior enfrentamiento estuvo igualado fue más por el error de Benavídez que por las virtudes de su adversario, considerándose que “El Bandera Roja” sólo necesitará poner sobre el ring la lección aprendida y ajustar su táctica para no dejar opciones al retador. Aunque descartar las oportunidades de Gavril es realmente inapropiado, es cierto que Benavídez durante la primera mitad pareció situarse al alcance del nocaut y que sólo fue por una extraña disminución en su agresividad que su contrincante se reconstruyó y, a base de trabajo y óptima condición física, le dio la vuelta a la situación.

De este modo, si el imbatido titular se encuentra en un mejor estado físico, se mantiene firme en sus pretensiones de terminar el combate antes del límite y ejerce una arrolladora y sostenida ofensiva, aprovechando insistentemente su demoledora pegada, las posibilidades de que Gavril pueda resistir y volver a explotar sus brechas resultarán limitadas. Pese a ello, no se debe cuestionar que ante el menor atisbo de duda o margen que se le dé, “The Thrill”, envalentonado esta vez por el positivo precedente, impondrá su sólido trabajo con el jab y con los ganchos al cuerpo para intentar volver a aguar la fiesta a Benavídez en su primera defensa como campeón.

En la báscula Benavídez dio 75,700 kg por los 75,900 kg dados por Gavril, ambos por debajo del límite del peso supermedio de 76,200 kg.

Una eliminatoria a medida
Se mire donde se mire, atendiendo a la valoración de los expertos o la opinión de los aficionados, la gran mayoría coincide en que Danny García (33-1, 19 KO) tiene ante Brandon Ríos (34-3-1, 25 KO) un rival idóneo para que pueda imponerse y lucir. Ya sea por la falta de actividad de Ríos, por el recuerdo de la mala imagen dada ante Timothy Bradley o por considerar que sus asaltos frontales serán un blanco perfecto para el famoso gancho zurdo de García, se espera que “Swift” logre una amplia victoria en esta eliminatoria WBC del peso wélter que convertirá a su ganador en retador obligatorio de Keith Thurman. No se puede pasar por alto que algunos ven con optimismo el regreso de Ríos, ya que está más delgado y parece lleno de ambición, valorando estos que podría hacer pagar caro un exceso de confianza de García. Con todo, no son pocos los que creen que será suficiente conformarse con un combate entretenido y con momentos de igualdad.

Tanto García como Ríos dieron en la báscula 66,500 kg, 200 gramos por debajo del límite del peso wélter.