
Foto: Matchroom
Anoche, en el Jeddah Superdome en Yedá (Arabia Saudí), se disputó una gala con el regreso del excampeón del mundo del peso pesado Anthony Joshua (30-4, 276 KO), que se enfrentaba al desconocido albanés Kristian Prenga (20-2, 20 KO). Prenga traía un currículum con una notable pegada, pero ante rivales de escasa entidad. Y en el primer asalto del combate pactado a doce, Joshua, que nunca se ha caracterizado por tener una dura mandíbula, sobrevivió a dos caídas nada más empezar, la primera con un gancho de derecha y la segunda tras no recuperarse del todo. El albanés anduvo con calma, con precaución, y a punto estuvo de dar una enorme sorpresa noqueando a Joshua y chafando su pelea ante Tyson Fury.
Joshua, muy tocado, aguantó el asalto. Era una incógnita cómo saldría al segundo round, pero independientemente de que se recuperara o no, el excampeón mundial lanzó un derechazo y una gran combinación en el último minuto del asalto, terminando con Prenga escuchando la cuenta de diez. Más suspense que en una novela de Agata Christie, de una probable despedida del boxeo de Joshua, se pasó a una gran alegría del inglés que retaba en directo a Tyson Fury. Se acababa de salvar una de las grandes peleas de los últimos años en el peso máximo.
Prenga sale reforzado, seguro que tendrá alguna oferta contra alguno de los grandes, ya que poner en la lona y estar a punto de ganar por KO a Anthony Joshua no es tan fácil, y por su parte, el inglés no deja muy claro su futuro en la élite, pero por lo menos mantiene su enfrentamiento doméstico con Fury, que quizás sea el último de su brillante carrera con un oro olímpico y nueve títulos mundiales.






