Darío Pérez
@Ringsider2020

Matchroom Boxing se expandió con una velada en territorio desconocido hasta la tarde de este sábado, haciendo su primera gala en Uzbekistán, concretamente en Taskent, su capital administrativa. Fue un espectáculo de varias horas con músicos locales versionando éxitos internacionales, bailarinas tradicionales, lanzamiento de camisetas al público y, de vez en cuando, unos minutos de boxeo.

El combate principal nos presentó a Murodjon Akhmadaliev (9-0, 7 KO) frente al japonés Ryosuke Iwasa (27-4, 17 KO). En juego, los títulos mundiales IBF y WBA supergallo, en poder de Akhmadaliev, plata mundial en 2015 y bronce olímpico en 2016. Combate de zurdos con Iwasa exhibiendo más altura y envergadura, intentando trabajar desde la distancia ante el titular, cuyo juego de entrar, tocar y salir fue la tónica en los primeros asaltos.

Cada vez que Akhmadaliev podía llegarle al aspirante, este notaba su poder, y así ocurrió al inicio del quinto capítulo de los doce previstos, cuando el kazajo salió como una apisonadora, golpeando con claridad a Iwasa inmisericordemente; cualquier otro rival habría besado la tarima, pero no fue el caso del retador en la tarde de Tashkent, a quien el árbitro protegió (quizás en demasía), decretando el fuera de combate por juzgar que no hacía otra cosa sino recibir golpes. Enorme triunfo y retención de los cinturones de Akhmadaliev, que debería intentar unificar contra Luis Nery o Stephen Fulton.

Como pelea de semifondo, el superligero kazajo campeón mundial amateur y plata en Río 2016 Shakhram Giyasov (11-0, 9 KO) y el mexicano Patricio López Moreno (28-5, 20 KO) tenían diez asaltos entre ellos y un título intermedio WBA. Desde el principio, se vio que había diferencia sensible entre el nivel de los dos participantes, sobre todo por la explosividad de Giyasov, que insertaba varias manos seguidas en forma de combinación sobre el norteamericano. Ya cayó López Moreno en el segundo round, y el tercero fue el final del envite por la acumulación de castigo arriba y abajo, que hacían al visitante no sabes dónde resguardarse ante tal tornado de golpes. Hubo nueva cuenta, desgranada hasta el diez, con victoria para un convincente Giyasov.

En la tercera gran cita, el también kazajo residente en EEUU Israil Madrimov (7-0, 5 KO) se vio las caras con el congoleño Emmany Kalombo (14-1, 14 KO). Estaban pactados diez asaltos en el peso superwélter, y costó que los contendientes entrasen en calor, con un estudio preventivo para abrir la batalla. Madrimov subió de marchas en el tercer asalto, mostrándome más agresivo e impactando en el rostro del africano, que no se dejaba amedrentar por su rival y el ambiente. Kalombo no venía a cobrar la bolsa, como pareció ocurrir con otros rivales de los uzbekos, y se fue animando al ver que sus golpes llegaban al local, que presentaba un corte en la ceja desde mitad del combate. Era una lucha de poder a poder al comenzar la segunda mitad de los minutos estipulados, obligando al asiático a sacar lo mejor de sí mismo con un gran despliegue físico para intentar ganar cada asalto. En el octavo, llegó el mejor momento de Madrimov, mandando una mano durísima, un tremendo croché, a Kalombo a las cuerdas bajas, tras lo cual el árbitro contó acertadamente como caída. Se recuperó el congoleño para llegar a la distancia, y pudimos escuchar las puntuaciones de los jueces por primera vez en la tarde, siendo estas 100-89, 99-90 y 98-92 a favor de Israil Madrimov.

En los choques previos a los dos principales, abrió la gala el minimosca y oro olímpico en Río 2016, Hasanboy Dusmatov (3-0, 3 KO); se enfrentaba al tanzano Muhsin Kizota (11-3, 5 KO) a diez asaltos y, desde el inicio, fue a por todas, porque el africano sufrió una cuenta de protección ya en el primer asalto. Tras otras dos caídas, estas más contundentes que la inicial, el árbitro paró las hostilidades en el segundo episodio. Dusmatov es un púgil destinado a hacer cosas importantes también en el deporte rentado.

El peso pesado y también medallista mundial amateur Bakhodir Jalolov (8-0, 8 KO) se midió al letón Kristaps Zutis (7-2-2, 7 KO). Catorce victorias entre ambos, todas antes del límite, preveían un trabajo fácil a los jueces y el mismísimo Terry O’Connor podría haber estado a pie de ring, móvil en mano. El altísimo púgil uzbeko, tras un primer asalto de tanteo, aceleró un poquito sus acciones y derribó a un frágil Zutis en el segundo. Este no se levantó muy convencido de continuar, y, tras otra mano recibida, cayó de nuevo y el árbitro decidió que ya era suficiente.

Además, el debutante uzbeko Mirazizbek Mirzakhalilov venció en el primer asalto al tanzano Tasha Mjuaji (17-8-2, 5 KO) en el primer asalto, una pelea sin historia ni ganas por parte del africano.