
Darío Pérez
@ringsider2020
La velada «México contra el resto del mundo», encabezada por Saúl «Canelo» Álvarez (63-3-2, 39 KO) y Christian Mbilli (29-0-1, 24 KO), sigue adelante, al menos por ahora, pero la cartelera ya no es la que se anunció. En apenas unos días, dos combates con títulos mundiales en juego han sufrido importantes contratiempos: Lorenzo Parra no podrá enfrentarse a Rafael Espinoza y Lindolfo Delgado se ha retirado de su pelea contra Arthur Biyarslanov. Todo ello mientras la situación de seguridad en Arabia Saudí continúa generando preocupación y otros acontecimientos deportivos han sido aplazados o reubicados.
El primer cambio afecta al campeonato mundial WBO del peso pluma. Rafael «Divino» Espinoza (28-0, 24 KO) tenía previsto defender su cinturón ante el venezolano Lorenzo Parra, aspirante obligatorio y número uno de la clasificación del organismo. Sin embargo, Parra ha tenido que retirarse después de sufrir complicaciones en el reconocimiento médico. Su sustituto será el nicaragüense Ricardo Blandón (21-6, 14 KO), situado en el puesto 15 de la clasificación WBO y que afrontará la oportunidad con muy poco margen de preparación. El cambio rebaja considerablemente el interés competitivo de una defensa mundialista que estaba llamada a ser uno de los principales atractivos de la cartelera.
Todavía más significativo es lo ocurrido con Lindolfo Delgado (24-0, 16 KO). El mexicano debía disputar ante el ruso-canadiense Arthur Biyarslanov (21-0, 17 KO) el título IBF vacante del peso superligero. Finalmente, Delgado ha decidido no viajar a Arabia Saudí, alegando los riesgos de seguridad existentes y los problemas logísticos que han dificultado la organización de su desplazamiento. Su entrenador, Robert García, había denunciado que el equipo seguía sin recibir información esencial sobre los viajes cuando se acercaba la fecha del combate, aunque la realidad es que Delgado no tenía el pasaporte en regla. Biyarslanov ya se encontraba en Riad, pero la pelea ha quedado fuera de la programación y no se ha anunciado un sustituto.
Todo esto ocurre en un contexto especialmente delicado. Los ataques contra infraestructuras saudíes, incluido el aeropuerto de Riad, y las advertencias de viaje emitidas por autoridades internacionales han alimentado la preocupación por la seguridad en la región. Otros acontecimientos deportivos previstos en Arabia Saudí han sido aplazados o reubicados, pero la gran velada de Turki Alalshikh continúa en pie. La cuestión ya no es únicamente si Canelo y Mbilli están dispuestos a combatir, sino si tiene sentido mantener a toda una estructura de deportistas, entrenadores, trabajadores y personal técnico desplazándose a una zona donde existen riesgos que no se pueden ignorar.
La decisión de seguir adelante responde a la voluntad de salvar una de las grandes citas del calendario de Riyadh Season, pero esa ambición no debería imponerse a cualquier otra consideración. La seguridad de los participantes debe estar por encima de la inversión realizada, de los compromisos comerciales y del deseo de que una superproducción deportiva se celebre a toda costa. No es razonable exigir a los boxeadores que asuman incertidumbres evitables para que un evento no se caiga del calendario. La responsabilidad de evaluar la situación y garantizar condiciones adecuadas corresponde a quienes organizan y autorizan la velada. Si no pueden ofrecer información fiable sobre los desplazamientos o garantías suficientes sobre la seguridad, la opción prudente debería ser aplazar la función o trasladarla a otro lugar.
Para mantenerse informado sobre los actuales campeones europeos y mundiales con sus próximos compromisos, recomendamos consultar la Agenda Espabox y el Cuadro de Campeones, donde se encuentra toda la información relativa a la actividad de los campeones.






