
Dr. Borja Occhi
@medicoboxeo
La mano es el último eslabón de un golpe, y el sitio más frecuente donde solemos lesionarnos. Cuando golpeamos contra un saco, la muñeca puede doler inicialmente sin que exista una lesión. Eso sí, si repetimos esos impactos en una determinada posición, puedes acabar dañando alguna de las estructuras de la mano y la muñeca.
¿Es la muñeca un bloque rígido?
Siempre hemos creído que la muñeca en el momento del golpeo está rígida, pero esto tiene matices. Verás. La muñeca no es un bloque completamente rígido. En el momento del impacto, la muñeca sufre pequeños movimientos para adaptarse. Concretamente, se flexiona (es decir, se dobla hacia el lado de la palma) y se desvía hacia cubital (hacia el lado del meñique).
Gracias a la musculatura del antebrazo y al control neuromuscular, el cuerpo limita esos movimientos de la muñeca. Es lo que llamamos propiocepción: el motor que actúa sin que te des cuenta, ajustando la fuerza de la musculatura para que “bloquee” la muñeca en una posición lo más segura y fuerte.
Puede que ya hayas oído que la parte más resistente y rígida en nuestras manos es la parte radial, es decir, la del dedo índice y el dedo corazón. Esto es por la forma en que se engranan los metacarpianos con los huesos del carpo (de la mano), además de unos resistentes ligamentos.
Experiméntalo tú: coge el nudillo del meñique y muévelo de arriba a abajo. Verás que se mueve mucho más que si intentas mover el nudillo del dedo índice.
Cuanto más se desvía el golpe hacia la flexión y hacia el lado cubital (el del meñique, como te decía antes), la mano va perdiendo esos elementos de seguridad. Y se va poniendo en riesgo todo el lado cubital de la mano: fracturas del quinto metacarpiano, molestias en los huesos del carpo, y las temidas lesiones del complejo fibrocartílago triangular.
¿Cómo evitar una lesión?
Las lesiones no ocurren siempre por un único golpe mal ejecutado durante un sparring o una competición. La prevención debe ir encaminada más bien por otro lado.
Se ha visto que hay dos elementos fundamentales. Por un lado, la fatiga como factor de riesgo. Por otro lado, el vendaje, como elemento protector.
A medida que vamos acumulando fatiga durante el entrenamiento (o la competición), la muñeca va perdiendo la capacidad de soportar golpes: se fatiga el sistema neuromuscular, se pierde propiocepción.
La muñeca va perdiendo control, y cada vez soporta más movilidad en el momento del golpe, y empiezas a golpear con la muñeca en mala postura. Eso se va acumulando, progresivamente, hasta que alguna estructura de tu muñeca no soporta más, y se rompe.
El vendaje, por otro lado, actúa como protector, pero no convierte la muñeca en una barra rígida. Lo que parece conseguir el vendaje reforzado con tape es reducir la excursión que se produce durante el impacto y retrasar el momento en el que alcanza su máximo desplazamiento
¿Cuándo preocuparse?
No todo dolor que aparece al golpear significa que haya una lesión. Si acabas de empezar a boxear, has aumentado mucho el volumen de saco o has cambiado de guantes, es relativamente frecuente que aparezcan molestias por una carga a la que todavía no estás adaptado.
Un dolor difuso, que aparece después de muchos asaltos, que no puedes localizar exactamente con un dedo y que desaparece al terminar o poco después suele encajar mejor con una sobrecarga que con una lesión concreta. En estos casos conviene revisar el volumen de entrenamiento, la técnica, el vendaje y el material antes de asumir que existe un problema dentro de la muñeca.
Sin embargo, cuando el dolor aparece siempre en el mismo punto, se reproduce con un golpe determinado o empieza a acompañarse de inflamación, pérdida de fuerza, chasquidos o sensación de que la muñeca “falla”. Y más si empieza a doler fuera del gimnasio… Ahí ya no deberíamos conformarnos con pensar que simplemente estamos pegando mal. Ahí es cuando tendrías que consultarlo con tu traumatólogo.






