
El excampeón mundial en seis divisiones y afamado promotor Óscar de La Hoya llevó el miércoles su advertencia directamente al Senado de los Estados Unidos. El estadounidense responsable de Golden Boy Promotions compareció ante una comisión del Congreso para oponerse a la reforma de la Ley Muhammad Ali, impulsada principalmente por Zuffa Boxing, y argumentó que su aprobación concentraría demasiado poder en manos de una sola empresa, dejando a los boxeadores con menos opciones y menor capacidad de negociación. «Si este proyecto de ley se aprueba, los boxeadores tendrán menos opciones, menos margen de negociación y menos control sobre sus carreras. Cuando eso ocurra, no será el deporte el que les haya fallado. Seremos nosotros», declaró De La Hoya ante la comisión.
De La Hoya respaldó su argumento en su propia experiencia. Explicó ante los senadores que firmó su primer contrato profesional siendo joven, sin comprenderlo del todo, y que con el tiempo se dio cuenta de que había sido engañado. Señaló que muchos boxeadores siguen entrando al deporte en esa misma situación, confiando en las personas equivocadas y quedando atrapados en contratos perjudiciales.
El promotor apuntó además a lo que considera una doble vara de medir dentro del mismo deporte. La reforma mantendría las obligaciones de transparencia para las promotoras tradicionales, mientras que las denominadas Organizaciones Unificadas de Boxeo, las UBO, operarían con un control mucho más amplio y sin los mismos requisitos de rendición de cuentas. «Un sistema funciona bajo transparencia y responsabilidad, mientras que las UBO no», afirmó.
De La Hoya comparó la estrategia de Zuffa y su matriz TKO con la irrupción de LIV Golf, y la presentó como una operación respaldada por capital extranjero destinada a replicar el modelo de control total que ya existe en la UFC, donde menos del 20% de los ingresos del deporte llega a los luchadores.
Junto a De La Hoya compareció Nico Ali Walsh, nieto de Muhammad Ali y portavoz de la Ali Act Preservation Alliance. Walsh advirtió a los senadores de que la cuestión va más allá de los nombres o la nostalgia. «Cuando un solo sistema controla el acceso, la elección se vuelve teórica, no real», declaró ante la comisión. Walsh añadió que la reforma no debería llevar el nombre de su abuelo.
En el lado contrario, Nick Khan defendió la propuesta argumentando que la estructura actual del boxeo ya aleja a los aficionados. Señaló que el WBC reconoce por sí solo 163 campeones en 18 categorías de peso, y recordó que cadenas como HBO, Showtime, ESPN, Fox, NBC, ABC y CBS han ido abandonando el boxeo a lo largo de los años. Su argumento central es que una UBO crearía un producto más coherente y atractivo para el público, lo que en teoría generaría más dinero para el deporte en su conjunto. Los defensores de la reforma también ofrecen a los boxeadores una cobertura médica mejorada y un pago garantizado por asalto, argumentos pensados para atraer a legisladores más preocupados por el bienestar de los boxeadores que por la política promotora.
El contexto legislativo no favorece a los opositores. La reforma ya superó la Cámara de Representantes con una votación unánime, un obstáculo considerable que Zuffa ha dejado atrás. Con el senador Ted Cruz presidiendo el Comité de Comercio y una corriente política general favorable a modernizar el boxeo para competir con el modelo de las artes marciales mixtas, la promotora tiene un camino despejado hacia el Senado.





