
El ilustre filipino Nonito Donaire (43-9, 28 KO) ha perdido esta tarde en el Kokugikan de Tokio (Japón) el que podría ser su último tren para conseguir un mundial. Con 43 años y mostrando un desgaste físico evidente en la segunda parte de la pelea, parece difícil que pueda reinar ya en algún organismo de alguna división. Campeón en cuatro pesos, comenzó la pelea con un buen dominio ante el coaspirante local Seiya Tsutsumi (13-0-3, 8 KO); ambos aspiraban al título WBA del peso gallo que perteneció hasta hace unos días al estadounidense Antonio Vargas, ahora campeón en receso por motivos logísticos, ya que no se pudo desplazar hasta Japón.
Donaire, con un buen jab y un brillante repertorio de golpes, controló a Tsutsumi en los primero cinco asaltos, aunque el nipón ya comenzaba a atacar y a buscar la victoria. El local presionó a Donaire desde el sexto asalto, con ataques esporádicos pero eficaces, en oleadas que hacían retroceder a un cada vez más cansado y lento Donaire.
Hasta el final el japonés fue superior en golpeo y en actividad, llegándose a la decisión de los jueces. Un juez vio un exagerado 117-111 para Tsutsumi, otro un 116-112 para Donaire, y el tercero, el más acertado, un 115-113 para el nipón. Parece mentira que los tres jueces hayan visto el mismo combate.





