
La compañía Boxxer arrancó con fuerza hace unos años: bajo la batuta de Ben Shalom, la promotora quiso modernizar el boxeo británico con jóvenes talentos, abundancia de féminas, veladas vistosas y mucha presencia televisiva. El gran impulso llegó cuando firmaron con Sky Sports, un acuerdo que les colocó en primera línea. Pero ello concluyó en julio al no renovarse ese contrato, cuando todo empezó a torcerse. Durante meses estuvieron prácticamente sin veladas y sin una plataforma clara donde colocar a sus boxeadores, exceptuando algún evento de Riyadh Season.
La solución sucedió llegando a un acuerdo con la BBC, televisión pública británica, que apostó por emitir boxeo en abierto los sábados por la noche. Era un movimiento interesante para el público general y en el medio plazo (visibilidad y patrocinadores), pero también implicaba menos presupuesto de salida, menos ingresos por PPV y menos margen para montar grandes carteleras. Esa bajada de actividad pasó factura y muchos púgiles empezaron a impacientarse. La primera gran fuga llegó mucho antes de estas últimas: Ben Whittaker, uno de los talentos más llamativos y carismáticos del boxeo británico reciente, decidió marcharse para fichar por Matchroom. El olímpico Whittaker dejó claro que necesitaba más regularidad, más fechas y un plan deportivo contundente, algo que en ese momento no veía posible dentro de Boxxer. Fue el primer aviso serio de que algo no funcionaba y el proyecto se podría tambalear.
La sensación de incertidumbre no paró ahí y en las últimas semanas la cosa se ha acelerado. La salida de Viddal Riley ha sido especialmente ruidosa. El crucero británico, campeón nacional invicto con un 13-0 (7 KO), insinuó primero en redes que quería libertad y, poco después, su marcha quedó confirmada. Riley era uno de los proyectos más sólidos y mediáticos de Boxxer, y que un púgil con ambición de pelear por el Europeo o incluso aspirar a lo mundial opte por irse es un golpe duro.
Y el capítulo de Caroline Dubois ha rematado la sensación de crisis interna. La campeona del peso ligero femenino WBC, con un récord de 11-0-1 (5 KO), ha querido dar un paso hacia escenarios más globales y ha firmado con Most Valuable Promotions, la promotora de Jake Paul. Dubois ya no solo buscaba actividad: quería eventos grandes, escaparates internacionales y proyección. Y eso, hoy por hoy, no parece que Boxxer pueda garantizarlo.
En resumen, se está produciendo una desbandada evidente: primero Whittaker, ahora Riley y Dubois, y varios rumores alrededor de otros nombres que podrían seguir el mismo camino. Boxxer intenta recomponer su hoja de ruta con la BBC, pero la pérdida del contrato con Sky, la inactividad prolongada y la falta de calendario han pasado factura. Si no logran estabilizar el proyecto y ofrecer continuidad real a sus talentos, la promotora corre el riesgo de quedarse muy atrás en el panorama británico, justo en un momento en el que Matchroom, Queensberry y hasta proyectos como MVP o Misfits están captando cada vez más atención y llevándose a los principales púgiles mundiales.





