@ringsider2020

James «Jazza» Dickens ha sido ascendido oficialmente a campeón mundial absoluto de la WBA en la categoría superpluma (unos gramos por debajo de 59 kilos), tras serle arrebatado el cinturón a Lamont Roach Jr. Este decidió subir de categoría para pelear este sábado pasado ante Isaac «Pitbull» Cruz, lo que, según las normas de la WBA (aunque no siempre se cumplan), vació automáticamente el título de la división; ello dejó a Dickens, hasta el otro día campeón interino, como nuevo monarca de la Asociación.

Para Dickens, de 34 años, este ascenso supone la culminación de una carrera larga y de resistencia al paso del tiempo: se convirtió en profesional en 2011, y su promoción a campeón absoluto llega 14 años y 319 días después de su debut, lo que representa uno de los periodos de espera hasta alcanzar la gloria más largos en la historia del boxeo. Su caso, en la mayoría del periplo sin el apoyo de una gran promotora detrás, refuerza la idea de que, en el boxeo, la paciencia y la constancia pueden terminar premiándose, tal como el propio púgil de Liverpool ha reivindicado en sus redes sociales. Las derrotas no le han privado de la ilusión de alcanzar el punto más alto como atleta, ya en una edad avanzada.

El camino no ha sido fácil: en julio de este año, Dickens dio un golpe de autoridad al noquear en cuatro asaltos al invicto Albert Batyrgaziev en Estambul, arrebatándole el título interino superpluma. Esa victoria vino después de haberse impuesto en febrero a Zelfa Barrett, lo que supone dos triunfos de gran prestigio, ambos como teórica víctima según los pronósticos previos, en lo que va de 2025. Pero la promoción a campeón absoluto vino condicionada por la decisión de Roach de cambiar de categoría. Insistimos en que, según la WBA, al entrar al ring en una nueva división, su antiguo título quedó vacante y así se elevaría a Dickens.

Previamente, el boxeador había sido campeón inglés y británico como supergallo, además de aspirar al mundial de la categoría y caer derrotado frente a Guillermo Rigondeaux. En el peso pluma, se impuso en el torneo Golden Contract de la extinta MTK y perdió en otra oportunidad mundialista ante Kid Galahad, aunque sí ostentó el título menor de la IBO. Ahora en las 130 libras, y aun siendo campeón en los despachos y no sobre el ring, le ha llegado su gran momento. Otra cosa es la idoneidad de tantos títulos interinos para cobrar tasas, habitual práctica cada vez más extendida entre los organismos del boxeo; consideramos que lo lógico sería que el cinturón se jugase en el próximo combate de Dickens contra otro coaspirante, en lugar de otorgarlo «por e-mail», como se suele decir de manera despectiva, mas tristemente real, desde algunos sectores dadas algunas prácticas de los estamentos del pugilismo.

Ahora, Dickens tiene una prueba inmediata, esa que opinamos que debería ser la que entregase el cinturón vacante: está programado para defender su recién adquirido título el próximo 27 de diciembre ante el japonés Hayato Tsutsumi (8-0, 5 KO), en un evento que se celebrará en Riad (Arabia Saudí) dentro de la cartelera Night of the Samurai. Insistiendo en nuestro punto de vista, parece una anomalía el sistema en que, de perder, Dickens habrá sido campeón únicamente durante veinte días y sin haberlo logrado sobre el cuadrilátero. Animamos a nuestros lectores a dar su razonado punto de vista sobre el asunto en en nuestro foro.

Este combate será su bautismo como campeón «de verdad»: una victoria le permitiría legitimar su corona ante un rival joven, ambicioso e invicto. Para Dickens no solo se tratará de conservar el título: será la oportunidad de demostrar que su ascenso no fue un mero trámite administrativo, sino el resultado de valentía, continuidad y mérito dentro del cuadrilátero.