Egidijus Kavaliauskas (25-4-1, 19 KO) arrebató el título de Europa del peso wélter al español Samuel Molina (33-4-1, 15 KO) en el Zalgaris Arena de Kaunas (Lituania). La pelea fue igualada, pero Kavaliauskas no fue superior como para quedarse con el cinturón. «La Esencia» empezó mejor que el local, que se hizo con los asaltos centrales de la pelea. Molina fue claramente superior en los últimos rounds, e hizo méritos suficientes para anotarse la victoria o empatar.

Los jueces volvieron a ofrecer la peor cara del boxeo, al dar la victoria al local de forma inmerecida. Solo un juez vio ganar a Molina (115-114) y los otros dos a Kavaliauskas (115-113 ambos). La esquina de Molina protestó el resultado, de una pelea que era algo más que un título de Europa. El andaluz se dejó el cetro continental y alguna lágrima al conocer el resultado, con el cual está en desacuerdo.

El trabajo de Samuel Molina fue bueno, aunque le faltó apuntalar algunos asaltos con mayor golpeo, exhibiendo buenas esquivas y técnica, mientras que Egidijus Kavaliauskas trabajó duro, pero sin gran brillantez. Una opinión favorable a Molina la comparte uno de los asistentes más destacados a la velada celebrada en Kaunas: el excampeón mundial Vasyl Lomachenko, que vio ganar al español. Los jueces se inclinaron para el mismo lado en los asaltos más disputados, uno de los males endémicos del boxeo.

La reacción de Egidijus Kavaliauskas cuando le levantaron el brazo refleja que el nuevo campeón tampoco esperaba su triunfo, como ocurrió en el graderío, donde el público abandonó sus asientos antes de que acabase la pelea porque daban por hecha la victoria del español. Exponer la corona a domicilio no debería suponer recibir un trato desfavorable por parte de los jueces. La EBU tendrá que homologar el resultado con la información enviada por el supervisor, por lo que no es descartable que ordene una revancha.