
El pasado fin de semana, en una de las veladas de la Riyadh Season, Devin Haney logró un triunfo que trasciende su categoría: su victoria le permitió ingresar de nuevo en el Top 10 libra por libra (denominación internacional del mejor boxeador del globo, de todos los pesos, sin importar la división) de la revista The Ring, desplazando del escalafón a Saúl «Canelo» Álvarez. Este movimiento marca el final de una etapa histórica, ya que el tapatío había sido una presencia prácticamente ininterrumpida en dicha lista durante más de una década, como ayer contábamos aquí mismo.
La relación de Canelo con la clasificación libra por libra comenzó el 10 de mayo del lejano 2013, tras su victoria frente a Austin Trout. A partir de entonces, se mantuvo en el top 10 de forma continuada, con la única excepción de un breve paréntesis entre el 12 de junio y el 18 de septiembre 2018, cuando estuvo suspendido por su positivo por clembuterol. Su salida actual supone un cambio de ciclo: por primera vez en muchos años, el mexicano queda fuera del grupo de los diez mejores boxeadores independientemente del peso, uno de los reconocimientos más valorados del deporte por la cabecera de referencia del pugilismo desde hace más de cien años. Era cuestión de tiempo tras la derrota del pelirrojo a manos de Terence Crawford, actualmente a la cabeza de la clasificación, y ayer se materializaba este simbólico hecho.
La entrada de Haney en la décima posición refleja no solo su buen momento actual, sino también el relevo que está experimentando el boxeo de élite. La lista libra por libra se ha rejuvenecido en los últimos años, con boxeadores invictos o en pleno ascenso que reclaman un lugar destacado en la esfera mundial. Por ejemplo, el joven Jesse «Bam» Rodríguez ha ascendido al cuarto puesto tras su triunfo frente a Fernando «Puma» Martínez, atesorado ya tres de los mundiales del supermosca. La retirada, no muy lejana, del citado Crawford y Oleksandr Usyk sería la muestra del cambio de tercio generacional al que aludimos.
Desde que The Ring comenzó a elaborar esta clasificación de forma oficial en 1989, han destacado numerosos campeones que, como Canelo, mantuvieron una larga presencia en el ranking. Floyd Mayweather Jr. dominó como número uno durante varios años gracias a su récord invicto y su versatilidad en diferentes categorías de peso. Manny Pacquiao también permaneció en la cúspide durante largos periodos, apoyado en sus conquistas en divisiones que abarcan desde el peso mosca hasta el superwélter. Otros nombres icónicos, ya una década más atras, con amplia continuidad en el top incluyen a Pernell Whitaker, referencia defensiva de los años noventa, o Julio César Chávez, cuya regularidad en la cima consolidó su leyenda. Como anécdota, decir que el primer número uno fue Mike Tyson, con Chávez y Sweet Pea completando el podio, y la tabla fue simplemente anual hasta sus cambios periódicos a partir de 1997, con modificaciones dentro del año natural, hasta la actualidad.
La clasificación libra por libra funciona como un termómetro del estado del boxeo y ha sido polémica en ocasiones, pues hay aficionados que la consideran imprescindible y hacen cábalas continuas sobre ella, mientras otros argumentan que es un ranking demasiado subjetivo, imposible de calibrar. Guste más o menos, es cierto que ver quién entra, quién sale y quién consigue mantenerse durante años permite entender no solo el presente del deporte, sino también su evolución histórica reciente. El cambio actual, con la salida de Canelo y la entrada de Haney, es una muestra clara de que el boxeo sigue moviéndose, reinventándose y escribiendo nuevas páginas de su historia.






