
@ringsider2020
El campeón mundial IBF del peso crucero, Jai Opetaia, no está nada contento con las palabras de David Benavídez tras su triunfo de este pasado sábado en Riad, puesto que los planes del norteamericano contrastan con los que él tiene desde hace tiempo. Benavídez manifestó que subiría al peso crucero y pelearía contra Gilberto Ramírez, campeón unificado WBA y WBO de la categoría, siempre que este último realizase en enero una defensa voluntaria para coger ritmo tras ser operado del hombro. El duelo entre hispanos sería nada menos que el 2 de mayo, fecha muy simbólica, pues tradicionalmente los mejores púgiles mexicanos salen a la palestra en los días alrededor del Cinco de Mayo, fiesta nacional que conmemora la histórica Batalla De Puebla. Todo está acordado con esta hoja de ruta, ante la que los organismos del boxeo, WBC al ser Benavídez campeón semipesado y los dos que lucen en la cintura del Zurdo, no se han manifestado todavía. Los implicados dan por hecho que cederán, en una vía que parece poco respetuosa con el resto de boxeadores que esperan una oportunidad desde hace tiempo en ambas divisiones.
Uno de ellos ya ha mostrado su indignación, como decimos. Opetaia lleva más de tres años desde que se proclamase campeón IBF crucero, siempre con idea de ir unificando títulos poco a poco y lograr todos antes de ascender al peso pesado, del mismo modo que Oleksandr Usyk hiciera años atrás. Sin embargo, ni el propio organismo estadounidense ni, casi siempre, el resto de boxeadores, se lo ha puesto fácil, teniendo que realizar defensas el australiano con aspirantes muy flojos para su nivel, como el último de junio, el italiano Claudio Squeo. Ahora, con el duelo frente a Huseyin Cinkara para el 6 de diciembre, Opetaia pensaba por fin en unificaciones, pero su gozo ha caído a un pozo ante los planes de Ramírez. Es cierto que también en diciembre se disputa el título WBC de la división, entre Badou Jack y Noel Gevor (también denominado Norair Mikaeljian), para escribir otro capítulo de un monumental lío; esta podría ser la tabla de salvación para el de Oceanía de cara a unir coronas, pues los tiempos además coinciden.
Opetaia ha hablado claramente sobre su decepción, enfado y frustración tras el anuncio del Benavídez-Ramírez (repetimos, a expensas de que los organismos digan algo al respecto). El de Tasman Fighters y Matchroom ha declarado que «llevo esperando años para las unificaciones, estoy harto de excusas. De los otros campeones, parece que ninguno tiene el menor interés en pelear conmigo…y todos sabemos por qué». Su promotor australiano, Mick Francis, hablaba en la misma dirección: «Zurdo ha huido de él de manera absoluta, sin ninguna vergüenza. Estamos siendo testigos con toda claridad de que aquí hay un gran campeón al que todos evitan, los demás ni le nombran. Es el coco de las 200 libras (peso crucero), ya que Masternak, Riakporhe, Billam-Smith y ahora Ramírez han evitado pelear con él. Jai solo quiere a los demás poseedores de títulos para subir a los pesados».
Para cerrar el círculo, y con una pizca de malicia, habría que preguntar (quien pueda, claro) a Turki Alalshikh lo que opina de todo esto. Desde hace tiempo, ha manifestado su admiración por Opetaia y sus ganas de tenerle, con buenas peleas, en la Riyadh Season. Tres veces peleó en Arabia Saudí, pero la imposibilidad de darle emocionantes cruces ha hecho que sus últimas tres apariciones hayan sido de nuevo en su país natal. Por otro lado, el emisario saudita fue organizador económico, en la noche latina de Golden Boy Promotions, de la unificación de Ramírez y Chris Billam-Smith, y ahora contribuirá, a buen seguro, con la gala del Zurdo y Benavídez en Las Vegas, donde se prevé su cruce. Si eso no es un conflicto de intereses, se le parece mucho… y el perjudicado parece ser siempre el ya hastiado Jai Opetaia.
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