Ser uno de los mejores boxeadores de la historia requiere de una exigencia máxima. No basta con el ímpetu de la esquina, sino que el propio púgil tiene que marcarse un listón cercano a la perfección. En su estreno en Arabia Saudí, Naoya Inoue (32-0, 27 KO) afrontó su combate ante David Picasso (32-1-1, 17 KO) como si estuviese en su país natal, donde es una de las mayores estrellas deportivas.

En la fiesta japonesa organizada en el Mohammed Abdo Arena de Riyadh (Arabia Saudí), tanto Inoue como Picasso dieron lo mejor de sí mismos, pero en el boxeo hay niveles infranqueables. Consumado el primer asalto de estudio, Naoya Inoue activó su apasionadora, que no acusa el paso de los rounds, pero sí ha visto ligeramente reducida su potencia por el ascenso de categorías.

El combate fue monótono, una tónica más preocupante para el mexicano que para el japonés, que con su jab le bastó para encerrar al aspirante. Sin posibilidad de probar algo al comprobar la pegada de Inoue, Picasso perdió su imbatibilidad, pero escuchó la campana final ante «El Monstruo», lo que para algunos ya es un logro. Un atisbo de reacción llegó en el duodécimo round, después de que Picasso encajase la sinfonía asiática.

El lugar de Naoya Inoue en la historia lo refleja el motivo por el que en Arabia Saudí le regalaron un nuevo cinturón de la revista The Ring, que lo acredita como mejor peso supergallo del mundo, además de mantener las coronas WBC (entregada por el español Miguel de Pablos), WBA, WBO e IBF. Desde que Larry Holmes defendiese en cuatro ocasiones en 1983 el cetro de The Ring, ningún boxeador hasta Naoya Inoue en 2025 había igualado la marca del histórico campeón del peso pesado.

Todavía sobre el ring, Naoya Inoue confirmó que no estaba satisfecho con su debut en territorio saudí como uno de los buques insignia de Turki Alalshikh. Las cartulinas de 119-109, 120-108 y 117-111 le otorgaron una victoria rotunda, aunque al mexicano un juez le regalase una puntuación excesivamente favorable.

«El Monstruo» Inoue tuvo en el vestuario su mayor problema, cuando por discrepancias entre los federativos tuvo que reajustar su vendaje. Que un elemento fundamental como los nudillos pueda ser recubierto de diferentes formas según el país en el que se dispute un mundial es otro de los problemas en los que el boxeo debe unificar criterios. Para 2026, Naoya Inoue tiene retos ambiciosos, como el duelo fratricida con un Junto Nakatani que salió devaluado de Riyadh. Otro nombre que gana enteros como futuro rival es Jesse Rodríguez, en caso de que el estadounidense suba de peso.