
El combate entre Jake Paul y Anthony Joshua que se disputará el 19 de diciembre en Miami (Estados Unidos) sigue aumentando en expectación, dada la enorme cobertura que está recibiendo el evento a nivel internacional. La elección de Joshua supone un enorme salto cualitativo en el nivel de los rivales de Paul, que derrotó a Julio César Chávez Jr. en su última pelea. Después de que se cancelase la exhibición entre Gervonta Davis y Jake Paul, Joshua puso como condición para boxear con el estadounidense que el enfrentamiento tuviese carácter oficial. Las reglas pactadas contemplan un combate a diez asaltos de tres minutos y con guantes de diez onzas.
La particularidad de los contratos es el límite de peso impuesto a Anthony oshua, que no podrá pasar de los 111,1 kg, una cifra que se ha convertido la única preocupación del entorno del excampeón mundial del peso pesado.
Eddie Hearn, promotor de Joshua, confirmó que «AJ» pesa 120,2 kg, un dato que obliga al inglés a perder 9,1 kg en un plazo de tres semanas. Un esfuerzo que Joshua lleva años sin realizar, pero para el cual dispone de margen. Joshua decidió trasladar trasladar su campamento de preparación a la costa mediterránea y se encuentra entrenando en Gandía (Valencia) con el equipo de Oleksandr Usyk.
Para Anthony Joshua, la pelea con Jake Paul es una llave millonaria para afrontar combates de mayor importancia en 2026. El británico mantiene una alta popularidad a nivel internacional, y en su país todavía están dispuestos a pasar por taquilla para ver un combate con Tyson Fury, que llegaría una década después de que se mencionase como posibilidad por primera vez.
La mala imagen ofrecida ante Daniel Dubois obligó a Anthony Joshua a buscar soluciones, que cree haber encontrado en el equipo de su antiguo verdugo Oleksandr Usyk. Los preparadores del ucraniano están dirigiendo un breve pero novedoso campamento para el excampeón.






