El Comité de Campeonatos de la WBO ha hecho pública una resolución unánime mediante la cual sanciona al kazajo Zhanibek Alimkhanuly con un periodo de suspensión de un año. La medida llega tras el positivo por meldonium detectado en un control antidopaje realizado el pasado 15 de noviembre, motivo por el cual ya fue cancelada su pelea prevista para diciembre contra Erislandy Lara. La sanción tiene carácter retroactivo al 2 de diciembre de 2025, lo que permitiría al imbatido kazajo regresar a los cuadriláteros en el último trimestre de 2026. El meldonium, sustancia prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje desde 2016, es conocido por aumentar la resistencia y acelerar la recuperación física. La decisión del organismo presidido por Gustavo Olivieri contrasta con otras tomadas en el pasado. A pesar de la gravedad de la sanción y de la imposibilidad de Alimkhanuly para defender su corona en los próximos nueve meses, la WBO ha optado por no despojarle de su título mundial del peso medio.

En su lugar, la organización ha autorizado la disputa de un título interino entre los dos primeros clasificados del ranking, el británico Denzel Bentley y el venezolano Endry Saavedra. La resolución establece que, una vez cumplida la sanción, Alimkhanuly deberá enfrentarse de forma obligatoria al campeón (calificado como interino) que resulte de dicho enfrentamiento.

Desde el organismo se justifica esta medida como una vía para «preservar la actividad de la división» y proteger los derechos de los aspirantes. Sin embargo, resulta llamativo que se mantenga el estatus de campeón mundial a un púgil que tiene prohibido boxear.

Alimkhanuly, por su parte, ha negado cualquier infracción voluntaria, aunque los hallazgos científicos publicados por la WBO ratifican la presencia de la sustancia prohibida. De no cumplir con la pelea obligatoria tras su regreso, el organismo ha advertido que tomará medidas adicionales que podrían incluir, entonces sí, la retirada definitiva del cinturón.