
@ringsider2020
El boxeador Souleymane Cissokho ha manifestado su frustración con el WBC y ha presentado una protesta formal ante la organización por la forma en que se está manejando la escena del título mundial en la división wélter. La queja del invicto púgil francés (que ostenta el cinturón WBC Silver con un récord profesional de 18-0, 9 KO) gira en torno a que, tras ganar una eliminatoria que le convertía en contendiente principal por el título, el organismo parece estar permitiendo que otros nombres se sitúen por encima de él en la fila de futuros aspirantes sin respetar la lógica deportiva. Cissokho había consolidado su estatus de retador oficial tras imponerse al veterano Egidijus Kavaliauskas el pasado mes de mayo en una eliminatoria mundial, una victoria que tradicionalmente le debía situar como próximo rival obligatorio del campeón de la categoría, Mario Barrios. La normativa de los organismos suele indicar que el ganador de un eliminador final debe ser llamado para una oportunidad por el título mundial, pero en este caso el francés consideraba que su turno no estaba siendo respetado por decisiones del propio Consejo Mundial, al no ordenar a Barrios defender el cinto con él.
La controversia se ha intensificado las últimas semanas por el hecho de que el WBC haya dado luz verde a un combate del campeón frente a Ryan García (que viene de una derrota y un positivo). Para agravar la coyuntura, estos días el organismo ha incluido a Conor Benn, que no ha ganado un combate de peso wélter en casi cuatro años con otro episodio de dopaje por medio, como número uno en las listas. Así pues, ya no es negar a Cissokho la oportunidad que se ganó en el ring de aspirar al título, sino verse superado de manera caprichosa por otro futuro retador. Para el galo, esto no solo es una injusticia deportiva, sino también una falta de respeto al proceso competitivo que él mismo ha seguido de forma impecable.
El francés, medallista olímpico en Río 2016, no solo exige que se le reconozca su derecho basado en resultados individualmente, sino que su caso ha sido respaldado por la Federación Francesa de Boxeo, que ha elevado la reclamación formal ante la presidencia del WBC. La organización ha anunciado que “estudiará la situación específica” para dar una respuesta, aunque no ha detallado plazos ni medidas concretas. El único rumor al respecto es darle un combate a Cissokho que incluya el título interino, volviendo a jugar así con la lógica de los títulos, provocando el sinsentido de la interinidad de una persona con otro, campeón absoluto, absolutamente activo. ¿Alguien en su sano juicio se imagina a un profesor o un médico interino sustituyendo a otro, pero con este también yendo a su puesto de trabajo? Es, de nuevo, la decisión salomónica de los de Mauricio Sulaimán de contentar a todos mientras confunde al aficionado y se embolsa unas generosas tasas.
Este conflicto vuelve a poner sobre la mesa una crítica frecuente hacia los organismos sancionadores: la percepción de que no siempre priorizan el mérito deportivo o las eliminatorias ganadas, y en ocasiones permiten que decisiones comerciales o políticas internas dicten la dirección de los campeonatos. Para Cissokho, la paciencia ha rebasado el límite y su protesta podría marcar un terreno para otros deportistas que vean sus méritos deportivos ninguneados por los muchas veces inconstantes estamentos del boxeo.





