
@ringsider2020
El mes de noviembre no venía especialmente prolífico en grandes eventos de boxeo, salvando casi únicamente la velada promovida ayer por Queensberry en Manchester. Sin embargo, igual que el sábado pasado, Frank Warren organizaba una velada este vez con protagonismo total del peso semipesado, pero resultando tan nefasta para el sufrido espectador como la del sábado pasado. Siendo justos, vimos un buen cruce con el Campeonato de Europa semipesado. Sí, se admite y no pasa nada. Pero el resto fue infame a nivel espectáculo: desde unos preliminares que, por suerte, no se vieron más que por YouTube, con diferencias físicas vergonzosas entre el boxeador de la casa y el jornalero hispanoamericano de turno, hasta una parte principal de la cartelera con peleas anodinas.
El combate cabeza de cartel enfrentaba a Joshua Buatsi (20-1, 13 KO) y Zach Parker (26-2, 18 KO), pelea con urgencias para dos peleadores con más de 30 años y con derrota reciente, por Buatsi, y actuaciones poco convincentes, de la mano de Parker, que convertían el choque en un todo o nada para ambos. Lástima que no vimos nada de eso, pues Parker se pasó agarrando y cayendo durante los diez asaltos, frustrando a un Buatsi que hizo gala del conformismo que ya mostró al no querer pelear con Dmitry Bivol por el mundial, limitándose a lanzar algunos jabs que le dieran los parciales. El réferi Michael Alexander se unió a la fiesta, siendo igual de malo que los púgiles, puesto que amenazó a Parker con quitarle un punto aproximadamente cuatrocientas diecisiete veces, contribuyendo a que el telespectador coquetease con el mando a distancia, el móvil, la recena y la ventana que permitía cotillear al vecino, entre otras cosas. Por si eran pocos actores paupérrimos, Carl Frampton se unía al despiporre ofreciendo unas puntuaciones en la plataforma DAZN que ni Adalaide Byrd habría firmado, dando casi todos los rounds a Parker. Por fortuna, los jueces vieron algo menos de infamia en Buatsi, que se impuso por decisión mayoritaria con cartulinas de 95-95 y doble 96-94.
Los también semipesados Liam Cameron (24-7-1, 10 KO) y Troy Jones (13-2, 6 KO) también ofrecieron otro manifiestamente mejorable espectáculo (nuevo tanto que nos apuntamos desde la previa, donde vaticinábamos su pobre nivel). El primero de ellos se impuso por un 97-93 de Salvador Salvá, juez español, que fue la peor cartulina de las tres. Los otros dos jueces ofrecieron 96-94 para Cameron, vencedor por decisión unánime a pesar de que las acciones parecieron favorecer a Jones. Veredicto, con desgraciado toque hispano, muy en consonancia con el terrible nivel de la velada. Esperemos que Frank Warren se guarde sus malas pulgas con el próximo periodista que le hable del nivel de sus eventos, tras la bronca a una razonable pregunta de la semana pasada, pues debería callar mucho más que recriminar.






