
@ringsider2020
Anoche en el O2 Arena de Londres, Queensberry Promotions nos castigó con una velada donde el único aliciente fue uno de los combates señalados de pesos pesados en el final de 2025; como vaticinábamos en la previa, su acompañamiento dejó francamente mucho que desear. Hablamos del choque entre Fabio Wardley (20-0-1, 19 KO) y Joseph Parker (36-4, 24 KO), que se jugaban ser el retador de Oleksandr Usyk por los cuatro títulos mundiales en la primavera de 2026, siempre que los organismos mundiales no hagan de las suyas. Fue una pelea con cierto paralelismo a la que Wardley venía de ganar a Justis Huni, aunque no estuvo tan a remolque como ante el australiano. Sin embargo, exceptuando destellos del buen pegador que es, excelso para ser más exactos, la mejor virtud del de Ipswich en los dos primeros tercios de los doce asaltos pautados fue la de resistir las andanadas del neozelandés.
Llegado el décimo round, Wardley destapó el tarro de las esencias y castigó a su rival para hacer entrever lo que pasaría en el undécimo parcial: el británico, más fresco según parecía que un Parker que siempre había tratado de proponer algo más, lanzó una ráfaga de golpes sobre la anatomía de su rival. Este, tirando de experiencia, debió haberse agarrado o propuesto alguna acción para ponerle difícil al árbitro la parada de las hostilidades, pero se refugió en las cuerdas sin cuestionar el arrebato del adversario. Porque Howard Foster, en la habitual anomalía de compartir nacionalidad con uno de los participantes, pareció echar una mano a su compatriota con una detención limítrofe respecto al reglamento, decretando el fuera de combate de Parker. Si bien este no protestó en exceso salvando el momento crítico, parece que ningún golpe claro había podido dañar al oceánico, por lo que aquí preguntamos a los lectores qué opinión les merece el final del pleito. Mucho mérito, en cualquier caso, para un Wardley de cuyos orígenes white-collar hablábamos en la previa y que demostró unas gónadas como el caballo de Espartero, así como una capacidad de resiliencia que, nuevamente, no parece tener parangón en el boxeo actual.
Las puntuaciones iban 98-92, 96-94 y 95-95, jueces bastante caseros los dos últimos, favorables mayoritariamente a Joseph Parker.
Como decíamos, el resto del cartel no estuvo a la altura para ser pay per view a nivel global. El semipesado Ezra Taylor (13-0, 9 KO), se impuso a Steed Woodall (20-4-1, 12 KO) al retirarse la esquina de este, por exceso de castigo, en el noveno asalto. En el peso superpluma, Royston Barney-Smith (15-0, 7 KO) batió por decisión unánime al cabeceador Danny Quartermaine (13-1-1, 4 KO), digno discípulo de Josh Warrington, en un combate muy aburrido. También pelearon, en un horrible duelo sin ganas por parte de ambos, el albanés Jürgen Uldedaj (20-1, 8 KO) frente al camerunés Rolly Lambert Fogoum (18-3-1, 14 KO), con victoria del primero por puntos. En juego estaba el título IBO vacante del peso crucero que permitieron disputar nada menos que al número 15 contra el número 46 de sus listas. Increíble.
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