Redacción Espabox

Erislandy Lara (32-3, 19 KO) demostró que vive una segunda juventud. A sus 42 años, el cubano volvió a imponer su estilo con autoridad para retener el título mundial WBA del peso medio tras vencer por decisión unánime a Johan González (36-5, 34 KO), al que derribó en el primer y último asalto del combate disputado en el Frost Bank Center de San Antonio (Estados Unidos).

Las tarjetas no dejaron lugar a dudas (118-108, 119-107 y 120-106) y reflejaron la enorme superioridad de un campeón que manejó el ritmo, la distancia y los tiempos ante un oponente valiente pero claramente superado. El venezolano bastante hizo al aceptar con apenas unas horas de antelación un combate desigual, porque en el boxeo, los niveles existen, por mucho que algunos promotoras se empeñen en obviarlos.

Lara, que no boxeaba desde septiembre de 2024, cuando ganó a Danny García, salió al ring sin rastro de óxido. Desde el primer minuto dejó claro que el control del combate pasaría por su mano izquierda. A mitad del primer asalto, una potente izquierda mandó a González a la lona y marcó el guion de lo que vendría después.

Por eso, la valentía de González al sustituir a Janibek Alimkhanuly, apartado tras dar positivo por niveles elevados de meldonium, fue un acto de profesionalidad, aunque no deparase el mejor combate posible.

Al venezolano no le quedó otra que jugársela después de visitar el tapiz. Lara absorbió bien los golpes y volvió a imponer su lectura táctica del combate. A partir del tercer asalto, la pelea entró en un ritmo lento y espeso que desesperó al público texano, poco paciente con el cubano. Lara se movía, puntuaba cuando quería y neutralizaba cualquier intento de ataque del venezolano.

González buscó el cuerpo y avanzó de forma constante, pero sin la claridad necesaria para romper el dominio del campeón. El cubano, cómodo boxeando hacia atrás, castigó con jabs y rectos de izquierda, para reservar energías y acumular asaltos a su favor mientras el físico del aspirante empezaba a resentirse.

En los rounds centrales hubo pocas emociones. González lanzó más golpes, pero Lara conectó con mayor precisión en todos ellos. El guion solo se rompió puntualmente, con algún choque accidental de cabezas.

El momento en el que Lara pudo cerrar el combate llegó en el décimo asalto, cuando hizo tambalearse a González y tuvo la oportunidad de apretar. Desde su esquina, Ismael Salas le pidió mayor agresividad, pero el veterano optó por la tranquilidad, consciente de que la victoria estaba asegurada.

El desenlace no llegó hasta el último asalto. González, ya exhausto, intentó provocar al campeón para forzar el intercambio. Lara aceptó el reto y respondió con una serie de izquierdas que terminaron con una segunda caída a escasos segundos del final. González se levantó como pudo y aguantó hasta la campana.

El caribeño suma ocho combates sin conocer la derrota desde su última derrota, la ocurrida ante Jarrett Hurd en 2018. Sin el kazajo en circulación, Erislandy Lara puede presumir de mantenerse como uno de los referentes de un peso medio falto de talento. Solo Carlos Adames se destaca entre púgiles que están de paso a otras categorías, y un puñado de nombres en ascenso que no terminan de alcanzar los títulos.