El presidente del WBC, Mauricio Sulaimán, ha salido al paso de las críticas tras la polémica decisión de despojar a Shakur Stevenson de su cinturón mundial del peso Sulaimán ha rechazado frontalmente las acusaciones de codicia, asegurando que el organismo actuó bajo un reglamento que Stevenson y su equipo decidieron ignorar. El mandatario explicó que la controversia nació de una petición del propio equipo del púgil para pelear contra Teófimo López en el peso superligero. Según Sulaimán, el equipo de Stevenson quería que el WBC estuviera muy involucrado en el evento, solicitando incluso un cinturón especial y el privilegio de mantener simultáneamente su corona del peso ligero.

Sulaimán sostiene que el WBC aceptó la propuesta inicialmente, pero el equipo de Stevenson dejó de responder a las comunicaciones oficiales tras varios intentos de formalizar el acuerdo por escrito. El punto de fricción radica en las tasas federativas requeridas para mantener el estatus de campeón en una división mientras se disputa un título en otra. El presidente detalló que se solicitó una tasa de 100.000 € para que Stevenson conservara su cinturón ligero, una cifra que el organismo defiende como una regla establecida desde hace décadas para quienes desean retener sus privilegios. Por su parte, el mánager de Stevenson, Josh Dubin, señaló que solo tuvieron que pagar unos 50.000 € a la WBO para disputar su cinturón, calificando las exigencias del WBC como excesivas.

El mandatario mexicano expresó su frustración ante el silencio de los representantes del boxeador, afirmando que hizo todo lo posible mediante llamadas, correos y mensajes de WhatsApp que fueron ignorados. Sulaimán también sugirió que esta postura podría estar influenciada por la decisión de Terence Crawford, amigo cercano de Shakur, quien recientemente se negó a pagar cerca de 250.500 € en tasas al WBC por su cinturón del peso supermedio. El presidente defendió la importancia de estos ingresos, recordando que el WBC tiene 50 empleados y diversos programas sociales y operativos que dependen exclusivamente de las tasas de sanción de los combates.

Tras el combate del pasado 31 de enero, donde Stevenson se impuso como el nuevo gran nombre del superligero, el título ligero del WBC ha quedado oficialmente vacante. Sulaimán ha confirmado que el organismo busca ahora una resolución rápida para llenar ese vacío, con el cubano Jadier Herrera y el mexicano William Zepeda como los nombres mejor posicionados para disputar la corona. A pesar de la tensión y el cruce de acusaciones, el presidente concluyó afirmando que Stevenson será bienvenido en el organismo, siempre y cuando acepte cumplir con la estructura y las reglas que rigen para todos los campeones.