
La hoja de servicios de Devin Haney (33-0, 15 KO, 1 NC) luce impecable por el momento: treinta y tres victorias, quince de ellas antes del límite, ninguna derrota y con la corona WBO del peso wélter ganada ante Brian Norman Jr. (28-1, 22 KO), «The Dream» puede presumir de haber ganado títulos mundiales en tres pesos. Unos méritos que en otros tiempos lo harían uno de los deportistas más famosos de Estados Unidos. Sin embargo, precisamente es en su país natal donde más críticos se muestran con «The Dream». El alto perfil del de San Francisco le ha facilitado que los organismos le oferten oportunidades con frecuencia, hasta el punto que es conocido como «el campeón del correo electrónico», desde que el WBC le otorgase dicho honor en el peso ligero sin subir al ring. Entre medias, la pelea que aparece con asterisco en el récord de Devin Haney sigue pesando para sus detractores, que no le perdonan que perdiese con un Ryan García que no superó los controles antidopaje. Aunque fue un episodio más reciente, menos ha pesado en su prestigio el hecho de abandonar el título mundial WBC del peso superligero, cuando debía enfrentarse a Sandor Martín.
Esas sombras contrastan con sus dos victorias en Australia sobre George Kambosos o su indiscutible talento. Y justamente esa es la cuestión de la que subyacen el resto de comentarios negativos. Los aficionados estadounidenses están faltos de una figura que llene sus ojos, y los combates de Haney no son los más entretenidos para saciar su hambre. «The Dream» puso su pica en Riad (Arabia Saudí) para dominar el peso wélter mandando a la lona en el segundo asalto a Brian Norman Jr. Un knockdown que debía abrir el camino a una actuación que hiciese olvidar su última pelea ante José Carlos Ramírez.
El de Georgia se puso de pie y aguantó la acometida de Haney, que volvió a basar su dominio en el jab. La poderosa izquierda de Norman reapareció en forma de golpes curvos en el quinto asalto. Este guion se mantuvo durante los rounds intermedios, hasta que en el noveno Norman conectó con claridad su golpe más potente al aspirante. Desde la esquina, Brian Norman Jr. pidió a su hijo y pupilo que no se dejase nada. Un aviso que tomó más en cuenta Devin Haney para marcar distancia.
Las tres cartulinas fueron favorables a Devin Haney (117-110, 116-111 y 114-113), que inicia su reinado en el peso wélter perseguido por las críticas que arrastra desde hace años. «En 2024, lo perdí todo. Me cayó encima. En 2025, lo recuperé. En 2026, voy por todo», dijo el californiano. De cara al futuro, Haney se mostró dispuesto a boxear con quién sea dentro del peso wélter, una categoría que atraviesa horas bajas: «El wélter es la categoría en la que se suponía que debo estar durante mucho tiempo. Mi padre me decía que necesitaba subir, pero había demasiado en juego en el ligero y el superligero. Nos enfrentaremos a todos. No importa quién diga mi padre, estamos listos”, comentó el nuevo campeón. La derrota de Brian Norman Jr. también supone otro revés para Top Rank. Bob Arum tenía enormes esperanzas depositadas en Norman como una de las mayores promesas del boxeo estadounidense, con la que atraer a una televisión que ofrezca sus veladas, un planteamiento que sigue sin concretarse.






