La incertidumbre rodea el futuro de Deontay Wilder, que en menos de una semana ha visto su nombre aparejado a dos combates que varios medios han dado como hechos, sin que estén cerca de concretarse. En las últimas horas, a pesar de las noticias que daban por cerrado un acuerdo para que Wilder y Derek Chisora se enfrenten en Londres el próximo mes de abril, fuentes cercanas Queensberry Promotions aseguran que por el momento no están los contratos firmados. La confusión aumentó tras la publicación de un vídeo en redes sociales donde Chisora aparecía firmando un documento, sin embargo, fuentes cercanas a la negociación han calificado dicho material de «maniobra publicitaria», asegurando que el combate está lejos de ser oficial. Esta falta de concreción en Londres coincide con el desvanecimiento del ambicioso plan de Ed Pereira, CEO de iVB, quien pretendía organizar un combate entre Deontay Wilder y el campeón ucraniano Oleksandr Usyk. El objetivo de Pereira era batir el récord de asistencia en el boxeo (establecido en 1941 con 135.000 espectadores) mediante un evento masivo en San Francisco con una política de precios populares que incluía acceso gratuito para una parte de los asistentes.

No obstante, los equipos de trabajo de ambos boxeadores han confirmado que dicho proyecto no cuenta actualmente con bases sólidas para ejecutarse a corto plazo, especialmente por las reticencias acerca de la solvencia económica de la empresa de Pereira. Las dificultades logísticas o los presiones de los organismos a Oleksandr Usyk hacen difícil en este momento que el sueño de Pereira vaya a escenificarse.

Deontay Wilder busca relanzar su carrera a los 40 años tras un periodo de inactividad y resultados negativos. Aunque venció a Tyrell Anthony Herndon el pasado junio, sus derrotas previas ante Joseph Parker y Zhilei Zhang le han alejado de la primera línea de fuego. Por su parte, Derek Chisora, de 42 años, atraviesa una racha de tres victorias consecutivas ante Gerald Washington, Joe Joyce y Otto Wallin. El británico manifestó que su combate número 50 marcará su retirada definitiva del boxeo profesional, y su equipo prioriza un nombre de alto perfil como el de Wilder para cerrar su carrera.