
La industria del boxeo se prepara para un terremoto que puede alterar los cimientos del noble arte. Tras años de especulaciones, Dana White ha pasado de las palabras a los hechos. Zuffa Boxing iniciará su andadura el próximo 23 de enero con una velada inaugural que marcará el pistoletazo de salida a un proyecto ambicioso que busca replicar el éxito de la UFC en el cuadrilátero. El gran respaldo para la viabilidad de la promotora es el acuerdo alcanzado con Paramount. El conglomerado mediático dará cobertura y respaldo financiero a Zuffa Boxing, permitiendo una regularidad casi inédita para una promotora debutante: la intención es organizar al menos una velada al mes. Este ritmo constante de eventos busca fidelizar a la audiencia y crear una narrativa continua entre los púgiles de la empresa.
Dana White no llega para adaptarse a las reglas establecidas, sino para imponer las suyas. El mandamás de Zuffa ha sido tajante: no quiere trabajar con los organismos actuales (WBC, WBA, WBO e IBF). White considera que el exceso de cinturones confunde al espectador y diluye el valor de ser campeón: «El boxeo necesita menos campeones y que estos sean más reconocibles para el gran público».
Su estrategia pasa por exportar el modelo de la UFC, donde la propia organización controla los rankings, los emparejamientos y, sobre todo, la exclusividad de los títulos.
La polémica está servida también en lo estético. Se ha filtrado una imagen del que será el cinturón oficial de Zuffa Boxing. El diseño guarda claras similitudes con el cinturón de la UFC, con una placa central de gran tamaño que rompe con la estética clásica de los títulos de boxeo.
Será la propia Zuffa quien gestione y otorgue este cinturón, prescindiendo de las tasas de los organismos y manteniendo el control total sobre quién ostenta el título en cada categoría de peso.






