Antonio Salgado
ansalpe38@hotmail.com

Otoño de 2003. En la localidad alicantina de Guardamar del Segura se celebran las finales de los Campeonatos de España Junior de Boxeo Amateur. En los pesos ligeros, el representante tinerfeño Luciano Estífenson, que tutela el laborioso Manuel Povedano, tiene por adversario a un  púgil local. Vamos a desempolvar las notas de aquel combate. Esta fue la  sinopsis del citado enfrentamiento:»el isleño no pudo convertir en brisa aquel vendaval que respondía por Francisco Martínez, un ilicitano tan recortado como potente y tan bullicioso como corajudo «. Con su habitual maestría y autoridad-paró la desigual contienda en el segundo asalto- dirigió el combate el almeriense Francisco Alloza Rozas, en la actualidad presidente del Colegio Nacional de Árbitros y Jueces. Cuando en aquella lejana ocasión, Alloza le alzó el brazo declarándole vencedor, alguien me susurró al oído:»es un jovencito muy trabajador en diferentes facetas laborales; ayuda mucho en su hogar y, encima, nunca falla en el gimnasio; le encanta el boxeo. Le llamamos Kiko»

         Intereconomía hizo un alarde informativo, Y  Kiko- ahora más delgado pero más fornido-  nos ha demostrado, y con creces, como se puede acceder a un simbólico trono mundial. Desde la localidad norteamericana de Atlantic City nos ha demostrado el inigualable valor   del interés, del afán, de  la obsesión de conseguir en lo que se ha soñado toda la vida. Todo ello, eso sí, sustentado en una sobresaliente  puesta a punto , en una definida línea de combate,  donde el ataque era la mejor defensa ; y en tener en el rincón a su preparador Pablo Sarmiento, que supo encauzarle desde los primeros segundos de tan vibrante contienda. Y contar con un mecenas de la categoría del actual campeón del mundo de los pesos medios, Sergio «Maravilla» Martínez.

El colombiano Jhonatan Romero «Momo», de 26 años, invicto en 23 combates y con mayor estatura y envergadura que el español, era el titular universal de los pesos supergallos (55,335 kilos), versión Federación Internacional de Boxeo (FIB)). .

Kiko Martínez, de 27 años, con 32 combates y 4 derrotas, había sido cuatro veces campeón de Europa de la citada categoría,  creada en 1976.

Si aquel lejano campeón español junior ya se distinguía por su potencia, tal capacidad la ha incrementado y pulido en el terreno profesional, con un 71% de victorias antes del límite.

Desde el primer asalto, el ilicitano fue una pesadilla para su oponente, al que no le valía su mayor altura, sus desplazamientos, su movilidad y su anticipación, pues el hispano no le otorgó ni un segundo de respiro. Interpretó, con enorme fidelidad, su papel de aspirante porque siempre fue a la busca y captura del título de su antagonista. Kiko se tiró en «tumba abierta» confiando plenamente en su concienzuda preparación, en su poderío e iniciativa. Fue una constante persecución donde prevaleció la corta distancia, el «infighting» de los británicos; y donde el español anheló y consiguió situar a su adversario en los rincones del cuadrilátero. La cintura del sudamericano, así como su rapidez y directos apenas producían efectos convincentes, excepto en el segundo asalto cuando el campeón pareció encontrar su campo de acción en la distancia. Puro espejismo en el Revel·s Ovation Hall de Atlantic City.

Cuando Jhonatan Moreno acudió al abrazo; cuando ,vanamente, intentó resguardarse en el «clinch» como momentánea tabla de salvación; cuando el líder no empezó, porque no podía, a contestar a los impactos del su rival, allí comenzó a fraguarse la incuestionable victoria del ilicitano que, incluso, había dañado seriamente el rostro de quien estaba a punto de perder su cinturón mundial.

Encomiable la labor del árbitro norteamericano que cortó las hostilidades en el momento más propicio y oportuno. Había sido un combate de auténtico «fair play»,  entre dos  atletas del ensogado con tanto pundonor como profesionalidad. Un DVD de esta contienda debería repartirse por todos los gimnasios españoles como ejemplo de las múltiples virtudes que atesora este deporte de raíces olímpicas.