
Las piezas del complicado tablero del peso superpluma siguen moviéndose y Charly Suárez podría haber encontrado una salida especialmente atractiva al laberinto en el que se encuentra. El filipino, retador obligatorio de Emanuel Navarrete por el título WBO, aparece cada vez más cerca de enfrentarse a Vasyl Lomachenko en el regreso del excampeón ucraniano, hasta el punto de que noviembre comienza a manejarse como posible fecha para el combate.
La posibilidad de este enfrentamiento ya había sido adelantada hace meses por ESPABOX. Lomachenko, que puso fin a su retirada y busca regresar al ring después de más de dos años de inactividad, señaló a Suárez como el rival que quería para su vuelta. Una fuente conocedora de la situación explicó entonces que el ucraniano veía al filipino como un rival adecuado para regresar al peso superpluma. Desde entonces, Suárez ha hecho todavía más atractiva la pelea. Después de catorce meses sin combatir, el filipino regresó en julio frente a Manuel Ávila y resolvió el combate en apenas un asalto. La victoria no solo mantuvo su récord invicto, sino también su condición de número uno de la WBO y, por tanto, de aspirante obligatorio de Navarrete. Su equipo incluso pidió al organismo que hiciera cumplir la orden de negociar una revancha con el campeón.
El problema es que Navarrete tiene ahora otro objetivo. El mexicano está negociando una unificación con O’Shaquie Foster que pondría en juego los cinturones WBC, WBO e IBF del peso superpluma, como se informaba estos días. Para que esa pelea pueda celebrarse, Suárez tendría que aceptar apartarse temporalmente de su condición de obligatorio mediante un acuerdo económico, step-aside. La posibilidad de que el filipino acepte ya ha sido señalada en informaciones recientes. Y ahí es donde Lomachenko puede ofrecerle una alternativa difícil de rechazar. En lugar de limitarse a esperar nuevamente por Navarrete, Suárez podría recibir una compensación por permitir la unificación y, además, disputar una pelea de enorme repercusión ante un boxeador que fue campeón mundial en tres categorías.
Noviembre aparece ahora como una posible ventana para ese enfrentamiento, aunque todavía no existe anuncio oficial ni fecha cerrada. La información que circula apunta a que las conversaciones avanzan y que el regreso de Lomachenko podría producirse frente al filipino, dentro de una gala de Top Rank. El riesgo es evidente para Suárez: una derrota ante el ucraniano le haría perder buena parte de la posición privilegiada que ocupa actualmente en el peso superpluma. La recompensa, también: una importante bolsa, una victoria de enorme valor y la posibilidad de convertir a Lomachenko en el puente hacia el campeón que lleva tiempo persiguiendo… y, además, optar a tres cinturones cuando se mida de nuevo al Vaquero.
Mientras Navarrete y Foster intentan cerrar su propia unificación, Charly Suárez puede haber encontrado la manera de que la espera no vuelva a ser tiempo perdido.






