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Este 5 de abril en Wollongong, Australia, se ha disputado una velada que tenía a dos protagonistas de renombre internacional cuyas victorias, que eran bastante previsibles, podían catapultarles a grandes duelos en la segunda parte de este 2026. A diez asaltos y con un título intermedio WBO en juego de peso medio, el ídolo local Tim Tszyu (27-3, 18 KO) se impuso sin muchas dificultades al albanés Denis Nurja (20-1, 9 KO). Fue un choque bastante plano, con los rounds similares dentro de un dominio incontestable del australiano, excampeón mundial superwélter. Tszyu derribó incluso mediada la pelea a su rival, pero no subió la marcha para noquearlo. Quizá por esta dinámica monótona, el duelo se trabó con muchos agarres, que propiciaron la reducción de un punto para el europeo y un corte en el pómulo para el de Oceanía. El triple 100-88 es fiel reflejo de lo ocurrido para un Tszyu que, ahora sí, parece que podría enfrentarse a Errol Spence Jr. a mediados de año. Sin embargo, el título conseguido en un peso como el medio, con poca competencia para ser campeón mundial actualmente, y el aparatoso tajo, ponen en dudas la hipotética contienda para la que, además, habría que cuadrar un límite en la báscula satisfactorio para todos.
El combate inició con un ritmo mesurado, donde ambos contendientes emplearon el jab para mantener la distancia. Tszyu optó por una estrategia inicial más cautelosa, sin ejercer una presión inmediata, mientras Nurja buscaba oportunidades con su mano izquierda. A partir del cuarto asalto, el púgil australiano intensificó su ofensiva. En ese mismo round, tras un choque accidental de cabezas que le provocó un corte debajo del ojo izquierdo, Tszyu conectó un gancho de izquierda que envió a Nurja a la lona, marcando el momento más significativo del enfrentamiento.
A partir de ahí, Tszyu mantuvo el control del ritmo, alternando combinaciones dirigidas al cuerpo y a la cabeza, sin tomar riesgos innecesarios. Nurja, a pesar de ser superado en técnica y precisión, resistió los golpes y logró completar los diez asaltos, demostrando una notable capacidad de aguante.
En la misma gala, vimos al también australiano Sam Goodman (22-1, 8 KO) en una eliminatoria mundial IBF, a doce rounds en el peso supergallo. Venció al argentino Rodrigo Ruiz (23-2, 17 KO) en un pleito que, tras un batallador inicio del hispano, fue también más decantado para el boxeador local, aunque bien es cierto que haciendo lo mínimo para, a su juicio, anotarse los parciales. Las cartulinas presentaron dos puntuaciones quizá demasiado ajustadas, 115-113 y 116-112, y una amplia de 118-110. Ahora Goodman deberá esperar a lo que ocurra este próximo 2 de mayo en el gran duelo nipón que disputarán dos de los mejores púgiles de la actualidad, Naoya Inoue (actualmente poseedor de los cuatro títulos mundiales) y Junto Nakatani.

El combate se desarrolló en dos etapas claramente diferenciadas. Durante los asaltos iniciales, Ruiz adoptó una postura ofensiva, ejerciendo presión a media distancia y logrando conectar golpes significativos que le permitieron competir eficazmente en ese segmento. Incluso, el boxeador argentino consiguió provocar un daño visible en el rostro de Goodman en los primeros asaltos. A partir de la mitad del combate, el boxeador local ajustó su estrategia. Goodman empezó a manejar mejor la distancia con su jab, combinando movimientos y un mayor control del ritmo, lo que le permitió equilibrar el desarrollo del combate y acumular puntos en las tarjetas. En los asaltos finales, el australiano mantuvo esta táctica, mientras que Ruiz continuó proponiendo acciones, aunque con una efectividad menor. El boxeador argentino logró completar los doce asaltos, manteniendo una presencia competitiva a pesar del desgaste acumulado.
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