
@ringsider2020
Esta noche de sábado en el Pabellón de La Casilla de Bilbao, hemos asistido a una velada organizada por PCI Promotions y Kamikaze, con alta afluencia en las gradas y varias peleas profesionales con triunfos españoles, como ya hemos detallado en ESPABOX.
Como combate estelar, el campeón de Europa del peso superligero Jon Fernández (29-3, 23 KO) ha realizado la primera defensa de su título ante el neerlandés Somay Bilal (18-2, 6 KO), superando con éxito la prueba. Lo que para muchos parecía un trámite, dada la poca experiencia a nivel internacional de Bilal, se ha convertido en todo un aprendizaje para el bilbaíno, dado el tipo de combate planteado por el visitante. Desde el inicio, hemos comprobado el estilo heterodoxo del aspirante, con un boxeo sin continuidad, pero con andanadas y envites con la cabeza por delante, muy peligrosos y difíciles de capear sin ver peligrar la integridad física.

Pese a que Jonfer se iba anotando los asaltos, puesto que técnicamente es muy superior a Bilal, no ha sido una noche donde el español haya podido estar a gusto ni mostrar todo el boxeo que tiene en sus guantes. Ya no era solo el hecho de embestir como un ariete, sino que el ritmo intermitente y algunas intervenciones del protagonista Mark Lyson (que, siendo justos, perdonó a Fernández un punto por un flagrante golpe bajo ya en la segunda mitad del duelo) provocaban que el campeón no encontrase un patrón constante. Si nos centramos en lo puramente deportivo, la tónica siguió igual hasta el final, con Jonfer haciendo mejor trabajo a la hora de precisar sus manos que su adversario y solo encontrando la continuidad en el último tramo, con Bilal ya cansado. Hay que reseñar, por último, la curiosa táctica del de Países Bajos, que se negaba a atacar y citaba al local a la esquina con el duelo ya perdido, lo que le llevó a sufrir la última reprimenda de Lyson dada su falta de ofensiva. El nuestro, sin embargo, mantuvo la cabeza fría y remató la contienda de manera inteligente, centrado en renovar su cetro europeo sin florituras.
Las cartulinas, según el presentador de la gala, fueron de 120-108, 119-109 y un extraño 119-108 al que le parece faltar un punto en la suma. Reflejan el mejor desempeño de Fernández, que sale de Bilbao con su primera defensa europea exitosa y la enseñanza de lidiar con un adversario que embarró el combate, a lo que también contribuyó la resbaladiza lona del cuadrilátero.






