@ringsider2020

Esta pasada madrugada se ha disputado la esperadísima unificación mundial entre Emanuel Navarrete y Eduardo Núñez (WBO-IBF superpluma, respectivamente) en el Desert Diamond Arena de Glendale, Arizona, con organización de Matchroom Boxing La gala ha sido entretenida, tal como se esperaba, con una auténtica guerra como pelea estelar.

Eduardo “Sugar” Núñez (29-1, 27 KO) y Emanuel «Vaquero» Navarrete (39-2-1, 32 KO) salieron con ciertas reservas para no quemar sus cartuchos demasiado pronto, con lo que el púgil de brazos más largos, Navarrete, impuso su ley en los primeros asaltos, ante un Núñez, que sorprendentemente no buscaba la corta distancia, más beneficiosa para su físico. Núñez apretó un poquito más a partir del quinto, consciente de que no se estaba encontrando cómodo y debía reducir obviamente la distancia con su rival. En los rounds centrales se veía la diferencia boxística entre ambos, pues Navarrete también lograba lo mejor en los intercambios de corto alcance.

Núñez fue viendo que su rostro se iba diezmando y, además, no podía ya ganar en las cartulinas. Su ojo derecho se fue cerrando con el paso de los parciales, presentando ya un aspecto complejo en el octavo y diciendo adiós a su utilidad visual en el noveno. De modo incomprensible, a Núñez le permitieron salir al ensogado en un décimo asalto que solo fue un alargamiento de su tortura. Con mejor criterio, el doctor instó al árbitro a frenar las hostilidades tras el décimo asalto, significando un gran triunfo para el Vaquero por KO técnico y la unificación de títulos mundiales. Hay que mencionar negativamente a la esquina de Sugar; aunque entendemos la magnitud del duelo, nunca se debe permitir que tu púgil, totalmente tuerto, arriesgue su salud por la gloria deportiva. Una gran victoria de Navarrete, en campeón.

Matchroom cambió horas antes el combate de semifondo (y también canceló la emisión de los habituales preliminares gratis de YouTube sin explicación alguna), que finalmente enfrentó a Emiliano Vargas (17-0, 14 KO) con Agustín Quintana (22-3-1, 13 KO) en la categoría de peso superligero. Los dos salieron a darlo todo en los primeros asaltos, viviendo un bonito toma y daca en el que la fortaleza del prometedor Vargas (de casta le viene al galgo) prevaleción con el paso de los capítulos. Quintana fue poco a poco recibiendo castigo que se hizo notar en su rostro, con ambos ojos amoratados. Viendo su inferioridad, el árbitro no le dejó salir al décimo asalto.

Previamente, se medían Tahmir Smalls (16-1, 11 KO) y Abel Ramos (29-6-3, 22 KO) en la categoría de peso wélter, duelo pactado a diez asaltos. Como muchos vaticinábamos, a Matchroom se le fue la mano con el matchmaking. Tras un buen inicio de Smalls (aunque ninguno imprimió un ritmo alto de inicio), en el cuarto asalto cambiaron las tornas y Ramos fue imponiendo su experiencia en pleitos largos. Finalmente, el local en lo geográfico, aunque no en lo promocional, le quitó la condición de invicto a su rival. El tío de Jesús Ramos se imponía por decisión dividida: 96-94 para Smalls, difícil de entender, superado por dos cartulinas de 98-92 y 97-93 para Abel Ramos. Coincidimos con la última.

Completaba los duelos previos el enfrentamiento entre Arturo Popoca Cárdenas (17-0-2, 9 KO) y Jordan Martínez (16-0-1, 15 KO) en peso supergallo. Fue una guerra de mucha acción con sabor inequívocamente mexicano, que terminó en un empate que no podríamos tildar de injusto, como tampoco lo habría sido el triunfo de Martínez por la mínima: un juez dio 95-95, otro 96-94 para Cárdenas y el tercero, delirante, 98-92 para Martínez.