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Esta tarde de sábado en velada organizada por Matchroom Boxing, el Utilita Arena de Newcastle (Inglaterra) ha albergado, como duelo principal de una rápida velada, el título mundial superwélter de la IBF, en la primera gran cartelera británica del año.

El ruso Bakhram Murtazaliev (23-1, 17 KO) ha cedido la corona ante el local Josh Kelly (18-1-1, 9 KO) en un combate de acción limitada, donde la inteligencia táctica del británico se ha impuesto al ya excampeón, que ha podido acusar el año largo de inactividad.

Kelly salía con un plan claro, aprendiendo de anteriores duelos en esta etapa ya de madurez, superando la treintena. Quería contraatacar al campeón, hacer un gasto limitado para no desfondarse como en otras ocasiones y evitar los duros rectos de Murtazaliev, que tan buen rédito le habían dado ante otros buenos aspirantes como Tim Tszyu. Y se puso manos a la obra, dejando al ruso el centro del ring y buscado medidos golpes con rapidez, que pillaran desprevenidos a su contrincante.

Tras unos primeros rounds igualados, en el cuarto se vivió el primer momento destacable, cayendo Murtazaliev a la lona en un jab de contra potentísimo y preciso, en pleno rostro, asestado por un eufórico Kelly. Fue lo que llaman los anglosajones un flash knockdown, caída sin daño grave por mal posicionamiento con la mano adelantada que solo tenía un punto como incidencia en el pleito. Los parciales transcurrieron de manera similar, con el británico calculando sus fuerzas mejor que en previas contiendas y con un Murtazaliev que se iba frustrando ante los agarres y desplazamientos del retador.

Fue en el noveno parcial el momento más tenso del choque, pues Kelly caía a la lona, esta vez sí, tras un potente impacto por parte de Murtazaliev, que buscaría sin éxito mayor daño. El plan del inglés fue exitoso, cerrando bien los rounds de campeonato con fructíferas manos a la contra que acabaron marcando el rostro del ya excampeón y puntuando en las cartulinas de los jueces. Estos señalaron empate, 113-113, y dos tarjetas para Kelly en decisión mayoritaria, 114-113 (con la que podríamos coincidir si fuera 114-112, en lugar del típico asalto 10-10 por parte del nefasto Steve Gray) y 115-111, demasiado amplia para un planteamiento tan conservador. Señalar, una vez más, la anomalía de que el árbitro y uno de los oficiales, el citado Gray, eran británicos, con lo que todo ello supone a la hora de valorar una pugna de un compatriota. Sea como fuere, gran triunfo para Josh Kelly, que ahora se enfrentará, si un acuerdo con Vergil Ortiz no lo remedia, a Jaron Ennis en un cruce que podría suponer una gloria efímera para el Pretty Boy.