@ringsider2020

Esta pasada madrugada, ya casi amaneciendo en España, el Fontainebleau de Las Vegas (Estados Unidos) ha sido sede de una velada con el título mundial ligero de la IBF en juego, con organización de Matchroom Boxing, que representaba los intereses del retador en el combate principal. La primera defensa de Raymond Muratalla (24-0, 17 KO), ascendido en los despachos tras su condición de interino, acontecía frente a Andy Cruz (6-1, 3 KO), en apenas la séptima pelea profesional de uno de los amateurs más dominantes de esta generación. Sin embargo, el campeón ha impuesto su mayor experiencia en el campo rentado y se ha llevado justamente la victoria, manteniendo así su cetro y soñando con grandes noches de unificación en el futuro.

Desde el principio, los roles fueron claros, con Muratalla llevando el centro del ring y el aspirante más cómodo como contragolpeador, teniendo las cuerdas a sus espaldas, aunque sin estar pegado a ellas frecuentemente. Pese a ceder la iniciativa, Cruz pudo anotarse los dos primeros rounds con buena actividad respondiendo a Muratalla, pero este fue sintiéndose más cómodo con su motor diésel y se afianzaba ya, tomando la delantera a los puntos ya en la parte central del pleito. Los brazos largos del californiano no permitían a Cruz desempeñar su habitual actividad, recayendo sobre él un gran desgaste que, como veremos, fue premiado por los encargados de repartir justicia.

Los parciales llevaban más o menos la misma dinámica, pues Cruz nunca se acabó de sacudir el dominio territorial (aunque recordemos que lo que puntúa en primer lugar son los impactos significativos) del estadounidense. Hubo asaltos muy complicados para decantarse por uno u otro, dependiendo de la calidad y frecuencia de los contraataques del cubano. Muratalla, en este punto, tiró de experiencia y se notó que lleva más tiempo y kilómetros sobre el ring en este tipo de duelos, pues impuso su buen trabajo en los rounds de campeonato y cerró mejor el último tercio del envite. Las situaciones de peligro para uno u otro no existieron, nadie se estremeció ni pidió a gritos la campana en momento alguno.

Había gran expectación por escuchar las cartulinas: Cruz, aun estando a la expectativa todo el combate y careciendo de la ambición que quizá debió mostrar de cara a ser mejor valorado, podría tener sus opciones. Los jueces dictaminaron 114-114, empate, y dos puntuaciones para Muratalla, 116-112 y 118-110, una increíble tarjeta del sospechoso habitual Tim Cheatham (oficial que, por ejemplo, solo dio el asalto del derribo a David Morrell contra David Benavídez). Para nosotros, victoria por la mínima de Muratalla, boxeador infravalorado porque Top Rank, que ahora paga esta mala praxis al no tener plataformas interesadas en su producto, no supo ver que tenía una estrella en ciernes preparada para cualquier reto.

Al final del combate, Raymond Muratalla comentó: «Soy campeón, mi plan era presionar inteligentemente asalto tras asalto. A mí no me preocupaba que él fuera el favorito, yo hice mi trabajo y soy el campeón. Ahora me gustaría enfrentarme al ganador del Teófimo López vs. Shakur Stevenson«.

Andy Cruz dijo: «Siempre creo que puedo hacer más, pero pienso que hice lo suficiente para ganar. Sabía que no iba a ser fácil, pero fue una buena batalla. Era mi primera pelea a doce asaltos, aunque me sentí muy bien».