
@ringsider2020
Las negociaciones para la esperada pelea entre Vergil Ortiz Jr. y Jaron “Boots” Ennis siguen enquistadas, y en las últimas horas ha sido Eddie Hearn quien ha ofrecido una valoración pública sobre las dificultades para cerrarla. El promotor británico, implicado en las conversaciones a través de Matchroom Boxing, ha señalado que uno de los principales obstáculos es la estructura financiera actual del boxeo, y en concreto la ausencia de participación de Turki Alalshikh en el reparto de la bolsa para este combate.
Hearn ha explicado que, mientras que algunas de las negociaciones recientes en el deporte se han visto facilitadas por cifras extraordinarias aportadas por Alalshikh y su entorno, en este caso no hay una fórmula clara para replicar ese tipo de participación económica. “Cuando hay alguien dispuesto a poner dinero extra encima de la mesa, todo se vuelve más fácil”, ha comentado Hearn, “pero aquí no contamos con ello, y eso hace que cerrar el acuerdo sea más difícil”. La alusión directa a la influencia financiera de Turki se interpreta como un reconocimiento de la realidad del mercado actual: sin una fuente de bolsas extraordinaria, muchos púgiles y equipos ven complicado comprometerse a un reparto que no les compense.
En contraste con esos obstáculos en los despachos, en el plano personal y competitivo ha habido gestos destinados a mantener viva la esperanza de que el combate finalmente se concrete. Antes de la pelea entre Raymond Muratalla y Andy Cruz de esta madrugada, los entrenadores de Ortiz y Ennis, Robert García y Derek Ennis respectivamente, involucrados en este título mundial ligero, se fotografiaron dándose la mano y mostraron públicamente su deseo de que sus pupilos se enfrenten. Ese apretón de manos, captado en el pesaje, fue interpretado en redes y entre aficionados como un símbolo de que, al menos en el aspecto deportivo, hay voluntad entre los equipos para que la pelea se realice.

El contraste entre las declaraciones oficiales de Hearn y ese gesto de García y «Bozy» Ennis pone de manifiesto la tensión actual: sobre el papel, todos parecen querer que la pelea exista, pero la realidad contractual y económica sigue siendo el principal escollo. Mientras Ortiz sigue preparándose y Ennis se mantiene listo para competir, las dudas sobre si finalmente se firmará el combate persisten. Incluso podemos aumentar dichos problemas a todo el boxeo actual: ¿Se ha creado una burbuja con las bolsas pagadas por Riyadh Season y eso puede crear grandes dificultades para cerrar peleas sin el capital saudita, puesto que los púgiles esperan un dinero acorde a lo recibido por los participantes en las galas de Turki Alalshikh? Desde ESPABOX, como en el artículo que quien escribe estas líneas realizó para la Guía 2025, siempre nos hemos preguntado si la implicación del emisario sería positiva para el boxeo o, simplemente, pan para hoy y hambre para mañana, una cuestión que solo el tiempo responderá. Ahora, además, con su participación en la nueva Zuffa Boxing, podría producirse que Alalshikh busque estratégicamente financiar (o dejar de hacerlo, como parece el caso) algunos determinados duelos con vistas a beneficiar su proyecto junto a Dana White.
Para Ortiz, con un récord invicto y aspiraciones de consolidar su posición en el peso superwélter, y para Ennis, otra figura destacada recién llegada a la división y con gran recorrido, este cruce supone una de las potenciales contiendas más interesantes del año. Sin embargo, por ahora lo que queda claro es que no basta con la voluntad deportiva, sino que la pelea necesita un acuerdo formal que satisfaga a todas las partes involucradas. Y ese acuerdo, a día de hoy, todavía no está asegurado.






