Anthony Olascuaga

En los últimos días se ha difundido el rumor de una atractiva unificación mundial, que implicaría a tres títulos del peso mosca y sería uno de los mejores combates que podría verse en los pesos livianos del panorama boxístico. Los afectados son dos. Por un lado, el campeón mundial WBA y WBC, que unificó ambas coronas el pasado mes de julio, Ricardo Sandoval (27-2, 18 KO). El estadounidense de origen hispano se impuso en Japón por decisión dividida a Kenshiro Teraji, dando la sorpresa con cartulinas polémicas y convirtiéndose de este modo en campeón mundial de ambos organismos. A sus 26 años, «El Niño» ha hecho de su boxeo alegre y ritmo alto su bandera hasta estar ahora en esta privilegiada situación que describimos.

Sandoval-Teraji

En la otra esquina, otro compatriota de raíces sureñas y también californiano, Anthony Olascuaga (11-1, 8 KO). Igualmente en su época de mayor esplendor con 27 años y habitual de las veladas niponas al pelear para Teiken Promotions, su único lunar como profesional precisamente fue contra Teraji, cuando aceptó, con solo cinco duelos rentados, sustituir al rival que no pudo subir al ring a pocos días de un mundial en el minimosca, una división inferior a la suya. Cayó, pero esa experiencia le benefició para una carrera donde  es sólido campeón WBO y ya ha realizado cuatro defensas del cetro. Es uno de los púgiles más espectaculares, por su pegada a pesar del escaso tonelaje.

Ambos están interesados en la unificación de los tres títulos mundiales que acarrearía su envite, además del puro interés deportivo en lo que sería un duelo espectacular. El mayor obstáculo parece ser la opinión del WBC de que Sandoval ha de exponer ya el título frente al campeón interino, Galal Yafai. Lo ideal sería siempre unir los cinturones y que el campeón IBF, Masamichi Yabuki, esperase al campeón, pero habrá que esperar noticias oficiales al respecto.