Osleys Iglesias ya tiene rival para disputar el título mundial supermedio vacante de la IBF. Tras varias negativas y negociaciones frustradas, el elegido finalmente es el ruso Pavel Silyagin, que ha aceptado el combate después de que otros candidatos se fueran cayendo del proceso. El cinturón quedó libre tras la retirada de Terence Crawford y la IBF ha tenido serias dificultades para sacar adelante esta pelea por la falta de voluntad de varios aspirantes.

Iglesias (14-0, 13 KO) se ha consolidado en el último año como uno de los boxeadores más peligrosos del peso supermedio, una condición que, paradójicamente, le ha convertido en un rival poco atractivo para nombres con mayor proyección comercial. El cubano, zurdo y con un porcentaje de nocauts altísimo, ha visto cómo se diluían varias opciones antes de que Silyagin aceptara el reto por el título vacante. El pasado año solo pudo subir una vez al ring, superando la eliminatoria mundial IBF contra Vladimir Shishkin antes del límite, y además defendiendo el cinturón menor IBO que el cubano ostenta desde hace tiempo.

Uno de los nombres que estuvo más cerca de cerrar el combate fue Troy Williamson, pero su candidatura se vino abajo al activarse la cláusula de revancha obligatoria tras su derrota ante Callum Simpson. Esa cláusula, ejecutada desde el entorno de Simpson y con el promotor Ben Shalom desempeñando un papel clave, obliga a Williamson a repetir el combate y le impide optar ahora al título mundial. El episodio vuelve a poner en evidencia cómo este tipo de cláusulas, pensadas para proteger intereses concretos, terminan bloqueando oportunidades deportivas legítimas y condicionando el avance natural de las divisiones.

Antes de que Silyagin entrara definitivamente en escena, también se barajaron otros posibles aspirantes siguiendo las listas IBF. Entre ellos, Jaime Munguía, cuya negativa ha sido especialmente llamativa por la ausencia total de explicaciones públicas. A diferencia de otros equipos, que han alegado motivos contractuales, lesiones (como Saúl «Canelo» Álvarez) o compromisos previos, el entorno del mexicano ha optado por el silencio; parece una postura difícil de justificar cuando se trata de disputar un título mundial vacante y cuando puede ser justo la oportunidad idónea para resurgir una carrera que parece decadente.

Pavel Silyagin (16-0-1, 7 KO) no es un nombre mediático, pero sí un boxeador serio, con experiencia internacional y dispuesto a asumir una oportunidad que otros han evitado. Realizó tres peleas exitosas en 2025, dos de ellas IBA, demostrando estar en plenitud de forma a sus 32 primaveras. Estuvo muchos años entre los mejores amateur de su categoría, participando en las World Series of Boxing y torneos por todo el globo, siendo incluso medallista mundial. Para él, la pelea supone la gran ocasión de su carrera; para Iglesias, por su parte, la posibilidad de confirmar sobre el ring que su ascenso no es solo una cuestión de sensaciones, sino de hechos. Y para la IBF, es una forma de desbloquear una situación que amenazaba con prolongarse demasiado tiempo y un interesante choque de invictos.

A falta de confirmación oficial de fecha y sede, el cruce entre Iglesias y Silyagin por el título vacante resume muchas de las disfunciones del boxeo actual: cinturones libres que cuesta activar, aspirantes atrapados por contratos y nombres consagrados que prefieren esperar antes que enfrentarse a un rival incómodo. Un contexto poco brillante, pero una pelea que, sobre el papel, promete acción y un campeón real tras la misma.