La carrera de Gervonta «Tank» Davis atraviesa su momento más oscuro. La semana pasada se emitía una orden de detención contra el púgil de Baltimore por presuntos delitos de agresión, detención ilegal e intento de secuestro. Ahora, se ha confirmado que el boxeador no solo está huido de la policía, sino que también está evadiendo activamente a los representantes legales de la supuesta víctima en la vía civil. La WBA ha reaccionado ante la gravedad de los hechos. El organismo ha nombrado a Davis campeón en receso, una decisión que de facto le despoja de su corona del peso ligero. Esta decisión deja el camino libre para que púgiles como Floyd Schofield Jr. puedan pelear de inmediato por el título mundial vacante, mientras Davis no está disponible para boxear.

El abogado Richard Wolfe, que representa a la mujer agredida en el incidente ocurrido en Miami Gardens el pasado octubre, ha revelado las dificultades para averiguar con el paradero del boxeador. Sin embargo, localizar al tres veces campeón mundial está resultando una tarea imposible. El letrado confesó no tener ni idea de dónde se esconde el púgil de 31 años: «Enviamos a nuestro agente judicial a su casa hasta en seis ocasiones sin éxito alguno», afirmó Wolfe. Ante esta situación de rebeldía, anuncia que adoptarán otras medidas.

Este hecho no solo amenaza la libertad de Davis, sino que ha dinamitado sus planes deportivos. Desde aquel polémico empate del pasado 1 de marzo ante Lamont Roach Jr., el de Baltimore no ha vuelto a pelear. Sus problemas fuera del ring han provocado la cancelación de la esperada revancha contra Roach y también de un lucrativo combate de exhibición frente a Jake Paul.

Wolfe busca una indemnización en base a las leyes de Florida que superaría los 46.000 euros (más de 50.000 dólares). El abogado explicó que intentaron resolver el asunto de forma amistosa sin éxito, por lo que ahora están «ansiosos por presentar el testimonio de nuestra cliente ante el tribunal».