Pocos boxeadores pueden presumir de la popularidad de Frank Bruno en el Reino Unido. El excampeón mundial británico compartió ring con buena parte de la élite de su época: Mike Tyson (dos veces), Tim Witherspoon, Oliver McCall, Lennox Lewis o James “Bonecrusher” Smith, entre otros. El talento de Bruno se vio marcado por las críticas de sus propios partidarios, que esperaban mejores actuaciones de él en los combates más importantes de su carrera. Con su 1,91 m de estatura, Bruno no era el mejor encajador del peso pesado. Incluso se señaló que el miedo se apoderó de Bruno en noches como la que le enfrentó a Mike Tyson por segunda vez, en el que fue su último combate como profesional.

Esta semana, Frank Bruno reapareció en los medios, para analizar cómo ha logrado superar sus problemas de salud mental gracias al deporte. El excampeón es un ejemplo en el Reino Unido, donde reconocen su esfuerzo por mejorar su vida tras varios años aciagos.

A sus 64 años, el londinense realizó un balance del mundo del boxeo. Bruno lanzó la piedra y escondió la mano para hablar de un problema que sigue presente en el boxeo, como es el dopaje. Sin señalar directamente a nadie, aseguró estar convencido de que varios boxeadores a los que se enfrentó recurrieron a sustancias prohibidas. El británico evitó dar nombres propios, pero fue gráfico al describir la sensación que tuvo frente a uno de ellos: “Cuando entras al ring sabes cuál es la fuerza normal de un ser humano. Pero este tipo entró como un babuino. Nunca había visto uno, pero aquello daba miedo”.

El inglés fue más allá al recordar aquel combate: “No lo sabía antes de la pelea, pero lo intuía. Es buena persona, pero algo no estaba bien. Era demasiado fuerte. Era como si entrara un gorila en la habitación. Es peligroso. Y se salió con la suya”. Bruno insistió en que no se trata de un caso aislado, sino de “algunas personas” con las que se cruzó durante su carrera.

Sus palabras reabren un debate recurrente. Hoy en día, los positivos por esteroides se suceden. En los años noventa se generalizó su utilización en Estados Unidos, sin que se realizasen controles entre la mayoría de boxeadores.

“Todos los boxeadores deberían competir en las mismas condiciones, pero no siempre ocurre”, señaló Frank Bruno, una máxima que debería aplicarse en todos los combates.

Solo cuatro hombres derrotaron a Frank Bruno como profesional; James Smith, Tim Witherspoon, Mike Tyson y Lennox Lewis. Por la descripción realizada por Frank Bruno, todo apunta a «Iron Mike». El estadounidense fue quien derrotó a Bruno con mayor contundencia, aunque la pegada de Tyson era superlativa desde sus tiempos como amateur, antes incluso de que se desarrollase completamente a nivel muscular.

Mike Tyson confesó usar un pene de plástico para superar los controles antidopaje, aunque su preocupación era relativa a drogas de uso recreativo. En el año 2000, dio positivo por marihuana en los controles de su pelea con Andrew Golota. Michael Spinks, rival de Tyson en 1988, también apuntó a un posible dopaje del de Brooklyn meses atrás: «No, no perdí la pelea. Me golpeó. Tyson tomaba esteroides. Así que sabía que tenía las manos ocupadas. Así que así fue como entré, sabiendo que él tomaba esteroides y que posiblemente podría perder la pelea. No pensé en perder, pensé en cómo podía ganar.»