
El mundo permanece atento a las decisiones de un antiguo promotor de boxeo como Donald Trump en Venezuela, al tiempo que el deporte está más en cuestión que nunca por la utilización que hacen de él diversos países para mejorar su imagen. El país caribeño fue uno de los primeros en comprender el valor del boxeo para mejorar su proyección internacional. Antes de que Trump organizará combates de Mike Tyson en Atlantic City, Don King, amigo personal del actual presidente de Estados Unidos, desarrolló en Venezuela un método que posteriormente perfeccionó para organizar el «Rumble in the jungle» y el «Thrilla in Manila». Venezuela quería que el campeón mundial de los pesos pesados, George Foreman, inaugurase el Poliedro de Caracas, recinto icónico de la capital, anunciándose el combate en diciembre de 1973. Foreman llegaba con un aura de invencible, de temible pegador después de arrollar a Joe Frazier, y su rival, Ken Norton, salía reforzado al perder con Muhammad Ali en una polémica decisión. El exmarine volvió a actuar como underdog, no era el favorito, pero precedido por el triunfo en el que fracturó la mandíbula al propio Ali en la primera pelea entre ambos.
El combate se firmó con un reparto en el que el campeón más que dobló al aspirante. Norton recibió 200.000 dólares frente a los 500.000 garantizados de Foreman, que podían ascender hasta los 700.000 en base a las enrevesadas promesas de King. El promotor del archiconocido peinado de punta empezaba su carrera en el deporte después de salir de prisión y, se encargó de que la pelea no se celebrara de Estados Unidos, al presentar una carta de crédito de 10 millones de dólares facilitada por el millonario Carl Lombardo. La intermediación política liderada por Rafael Caldera (días antes de ser sucedido por Carlos Andrés Pérez) permitió que Venezuela pagase parte de la bolsa y se garantizase visibilidad internacional, a cambio de exonerar de impuestos a púgiles y empresarios.
En febrero de 1974 George Foreman estaba enfadado con el boxeo. Golpeaba con especial fuerza a los sacos al leer en la prensa las críticas por no exponer el título ante rivales de mayor entidad. De todos ellos, destacaba Muhammad Ali, quien suspiraba por una nueva oportunidad. Cuando llegaba a casa, Foreman tenía además que lidiar con un doloroso divorcio. La victoria sobre Ken Norton se daba por segura, y Don King apareció en el campo de entrenamiento en Oakland del campeón para poner patas arriba el boxeo. «Este evento es más grande que ustedes como individuos, una inspiración para los oprimidos», le espetó King a Foreman para llevarse firmado un contrato en blanco que lo enfrentaba con Muhammad Ali.
King prosiguió con las difíciles negociaciones para organizar el duelo entre Foreman y Ali antes de llegar a Venezuela, y el 26 de marzo de 1974, nueve mil personas ocuparon los asientos de El Poliedro, con capacidad para más de trece mil espectadores. El objetivo real, sin embargo, se cumplió al transmitir a más de setenta países, junto al jugoso circuito cerrado en doscientos locales de Estados Unidos y Canadá, junto a la emisora de ABC en el país de los dos boxeadores. España también pudo disfrutar de la pelea en abierto. TVE se hizo con los derechos del Foreman vs. Norton, y dada la diferencia horaria, programó su emisión para ofrecerlo en diferido ese mismo miércoles. Los españoles pudieron disfrutar del combate a las 15:35 horas, después del Telediario, sin problemas con el horario infantil.
Un pionero de la crítica televisiva en España como el vasco Alberto Matthies Castro pidió a TVE reconsiderar la hora de emisión, con un lenguaje de la época: «Esta retransmisión tiene dos aspectos, uno positivo y otro de carácter negativo, que hubiera sido fácilmente solucionable. Por un lado los aficionados al boxeo estarán agradecidos del cambio de postura que respecto a este deporte han tenido los responsables de TVE en cuanto a retransmisiones se refiere. Pero por otro lado la mayoría de dichos aficionados no pueden estar muy satisfechos en relación con el momento escogido para dar el diferido. Las 3:35 de la tarde es una hora que podemos calificar como de eminentemente femenina, de amas de casa. Y no creemos que la gran masa de aficionados al boxeo estén precisamente entre ellas, sino todo lo contrario. Por contra, quienes gustan de tan discutido deporte, a buen seguro que no podrán ver la pelea por encontrarse trabajando. Ya que se ha decidido darla en diferido (por no considerarse, posiblemente con mucha razón las cuatro de la madrugada hora adecuada) ¿No podía haberse emitido con un horario más razonable?».
En el ring, George Foreman avanzó sin concesiones. Ken Norton trató de moverse, pero en el segundo asalto, tras un golpe que lo mandó contra las cuerdas, fue incapaz de resistir la ofensiva del texano. Aunque se levantó, el árbitro Jimmy Rondeau detuvo el combate.
La disputa más dura de George Foreman en Venezuela estaba por empezar, porque la exoneración fiscal se evaporó y el gobierno venezolano exigió el 18% de las bolsas. Para hacer cumplir la medida, las autoridades retuvieron a los boxeadores en el país, y la intervención del embajador estadounidense, Robert McClintock, fue necesaria para negociar su salida. Norton logró salir tres días después, tras depositar la cantidad exigida, mientras George Foreman no lo hizo hasta el 2 de abril, tras pagar 300.000 dólares a las arcas venezolanas.






