Óscar Guzmán

Esta noche en el Mad Fight Stadium de San Sebastián de Los Reyes (Madrid) ante una recinto casi lleno con cerca de 500 espectadores, se celebró una velada con cinco enfrentamientos profesionales. En el combate estelar de la noche, el campeón Silver EBU del peso supermedio José Luis Navarro Jr. (17-2, 12 KO) ha noqueado en el primer asalto al colombiano Alexi Rivera (13-6, 9 KO) al que fue preparando con dos crochés, para derribarle por la cuenta de diez con una mano definitiva. Navarro se llevó un título intermedio WBA, el Iberoamericano de la misma categoría. No dio opción al barranquillero inédito en Europa y en busca de una oportunidad para su carrera. Se presentó bien físicamente y fue el que inicio las acciones, amenazantes, con golpes aislados, no exentos de intencionalidad y potencia. Ahí es donde Navarro empezó a tomar distancia con su directo de izquierda, que no jab, calibrando al zurdo colombiano y equivocándole (no actuando como un diestro clásico, si no más frontal), hasta que le tuvo contra las cuerdas y asestó un perfecto directo de derecha combinado con croché de izquierda, de efecto fulminante, que dieron con Rivera en la lona. El árbitro, Salvador Salvá, hizo la cuenta, se percató de que el colombiano podía seguir en la contienda y ahí es donde Navarro nos mostró lo mucho aprendido en combates anteriores y no se precipitó. Dejó a Rivera creer que no apretaría, que le iba a dejar recuperarse, pero no eran esas las verdaderas intenciones del cordobés, que tan pronto fijó a Alexi Rivera en la esquina neutral descargó a placer potentes golpes con ambas manos que le noquearon.

Casi, simultáneamente, en Yorkshire (Inglaterra) Callum Simpson (18-1, 13 KO), hasta entonces dueño de la corona europea del peso supermedio, que ansía José Luis Navarro, perdió su título en defensa voluntaria. Con este golpe en la mesa del cordobés, que se ha ganado a pulso, asalto por asalto y constancia, se le presenta un futuro inmediato prometedor.

Previamente al combate se hizo una mención especial a José Valenciano, asistente al evento, en reconocimiento a su larguísima trayectoria en el boxeo y sus innegables aportaciones al mismo.

En los otros combates profesionales de la gala, el ucraniano residente en Madrid Denys Visotskiy (3-0, 2 KO) venció por puntos en decisión unánime en seis asaltos al también ucraniano Yehor Priadko (1-8-3, 0 KO) en el peso superwélter. El visitante en una fase del combate intentó con boleas de ambas manos sorprender a Vysotky, bastante más alto y que acometía con potentes ganchos de derecha. A partir del tercer asalto Denis Vysotky seleccionó mejor sus golpes y aprendió a desenvolverse en seis asaltos, distancia a la que no había llegado en sus dos pleitos anteriores como profesional.

El venezolano afincado en Madrid José Carfunjol (3-0, 1 KO) venció por puntos en decisión unánime en seis asaltos en el peso ligero al italiano Christian Danilo Guido (10-56-1, 6 KO). Tuvo que exprimirse al máximo y echar mano de talento y numerosos recursos, que los tiene, dada su larguísima trayectoria amateur e imponerse ampliamente en las cartulinas.

Y además debutaron como profesionales la campeona nacional amateur Cintia Sánchez, ganando por KOT en el quinto round en un duelo a cinco asaltos en el peso mínimo, a la serbia Gordana Marjanovic (0-16). Venció y convenció. Debutó con un boxeo elegante, fluido, una guardia y estampa de calidad, con las lógicas precauciones del debut en el boxeo rentado, ante la dura y acreditada Gordana Marjanovic. Cintia fue demoledora, aumentó el ritmo continuamente hasta el último asalto, en el cual su superioridad era manifiesta y había dañado a la foránea repetidamente en la zona hepática, el árbitro José Luis Serrano no tuvo otra opción que detener el combate en el último y quinto asalto.

Y el valenciano de origen cubano Adrián Fresneda (1-0, 0 KO) debutó también en un combate a cuatro asaltos pactado en el peso crucero, y derrotó al nicaragüense Ramiro Blanco (19-53-3, 10 KO) por puntos en decisión unánime con gran brillantez. Un peso crucero de 1,81m, 21 años y ni un átomo de grasa con una calidad técnica de altísimo nivel. Ramiro Blanco hizo lo imposible para mantener su verticalidad en los cuatro asaltos que duró la exhibición.