
Fernando Sanz
@fernandosanz.alba
El pasado 6 de diciembre se cumplían diecisiete años de una gran pelea en 2008, y el mundo del boxeo fue testigo de un evento memorable. En el MGM Grand de Las Vegas, Manny «Pac-Man» Pacquiao ofreció una actuación extraordinaria frente a Óscar de La Hoya, una figura icónica del deporte. Noi había título en juego ni hacía falta, ambos eran campeones mundiales en seis categoría de peso. Esta demostración del boxeador filipino no solo dejó una impresión duradera, sino que también marcó la última pelea profesional del ‘Golden Boy’. Pacquiao, a pesar de su menor estatura y alcance, impartió una lección de velocidad, precisión y agilidad. Desde el inicio del combate, quedó claro que su ritmo era inalcanzable para un de La Hoya de 35 años, seis años mayor que su oponente y visiblemente superado en explosividad. El boxeador estadounidense llegó al noveno asalto con el ojo izquierdo comprometido y sin capacidad de reacción.
La esquina de de La Hoya tomó una decisión dolorosa, pero necesaria
Antes de comenzar el noveno asalto, Nacho Beristáin, el entrenador de de La Hoya, tomó la decisión de detener la contienda, dada la evidente condición de su boxeador. Años después, el reconocido técnico rememoró aquel momento y la situación que se vivió en su esquina. Compartió que, inicialmente, recibió críticas de personas cercanas a Óscar, pero que con el tiempo comprendieron la razón de su determinación: «Él me comentó después ‘soy un caballo de carreras, pero ya mayor, cansado'», recordó don Nacho. Incluso la esposa del ‘Golden Boy’ le expresó su agradecimiento por haber evitado un daño mayor.
Esta derrota generó un sentimiento de tristeza entre los aficionados mexicanos y estadounidenses, quienes presenciaron la caída de una de las figuras más apreciadas del boxeo contemporáneo. No obstante, este evento también impulsó a Pacquiao a un nuevo nivel de reconocimiento mediático y deportivo, consolidando su trayectoria para convertirse en uno de los boxeadores más destacados de su generación.
Un combate que redefinió carreras
Aunque de La Hoya ya había logrado una trayectoria histórica, siendo campeón olímpico, obteniendo múltiples títulos mundiales y ejerciendo una gran influencia como promotor, aquella noche en Las Vegas marcó el final definitivo de su carrera en el ring. Pacquiao, por su parte, comenzó un ascenso meteórico hacia la cima, consolidándose como una estrella global.





