El boxeador marroquí residente en Barcelona Moussa Gholam (25-1, 16 KO) venció la pasada madrugada en Cuba, como parte de una destacada cartelera que organizaba la promotora alemana Agon Sports. Gholam tuvo un cambio de adversario a última hora, pues este no fue el mexicano Ramiro Ceseña, como estaba anunciado, sino el argentino Nicolás Botelli (20-10, 11 KO). Botelli solo aguantó dos asaltos el vendaval, teniendo que claudicar tras un aluvión de golpes de todas las características, acusando su condición de peso pluma ante un superpluma muy fuerte, como Moussa, y haber sido llamado con poca antelación. El marroquí residente en Barcelona cosechó así su tercer triunfo en un año donde su carrera ha tenido la continuidad que merecía y ha podido tener actividad y buenos rivales, afrontando 2026 con retos muy importantes al más alto nivel. Se halla entre los diez primeros en listas WBA y WBC; el campeón de la Asociación es Lamont Roach, que va a pelear nada menos que como superligero en unos días contra Isaac Cruz; por su parte, el titular del Consejo, O’Shaquie Foster, lo hará en la misma gala frente a Stephen Fulton, defendiendo el cinturón de forma real. Ojo, por tanto, a los movimientos en la WBA, donde Gholam ostenta un título intermedio.

Esta noche compartió cartel con los grandes púgiles locales Erislandy Álvarez (6-0, 2 KO), medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, y Lázaro Álvarez (10-0, 5 KO), campeón mundial amateur en 2011, 2013 y 2015, y doble medallista olímpico. Erislandy, en el límite superligero, pasó algunos apuros y fue incluso derribado en el noveno round por el mexicano Rogelio Jiménez (14-3-1, 9 KO), pero ganó con puntuaciones de 95-94, 96-93 y 98-91. El oponente de Lázaro, dentro del ligero, fue otro azteca como Raúl Antonio Galaviz (15-3-2, 9 KO), sufriendo menos que su compatriota, pero sin dar un gran espectáculo a sus seguidores; las cartulinas fueron 100-90 y doble 99-91.