
El estadounidense Rolando Romero atravesó uno de los períodos más oscuros de su vida precisamente cuando todo apuntaba a que su carrera despegaba definitivamente. Tras su sorprendente victoria ante Ryan García en mayo del año pasado, el campeón de la WBA en el peso wélter vio cómo los grandes combates que se barajaban para él, ante Devin Haney, Conor Benn o una revancha con el propio García, se fueron diluyendo uno a uno por distintos motivos. En aquel momento, Romero vivía con frustración los vaivenes del negocio del boxeo. Una vez que ha conseguido que su carrera retome un rumbo que lo motive, «Rolly» Romero reconoce que todo ocurrió por alguna razón, y desvela que durante más de dos años batalló contra problemas de salud mental.
«Intenté hacer todas esas grandes peleas, pero recordad esto: Dios no comete errores. Si hubiera peleado cualquiera de esas peleas en ese momento, habría perdido físicamente porque no estaba bien, pero ahora es el momento», dice Romero en declaraciones a The Ring.
El púgil de Las Vegas, de treinta años, no escatimó en detalles sobre la gravedad de lo que vivió. «Literalmente todos me esquivaron. Pero por suerte para mí, Teófimo peleará contra cualquiera. Después de vencer a Ryan, caí en una depresión tremenda en la que llegué a pensar en quitarme la vida, pero le dije a Jesús que empezaría a seguirle. Estuve en una depresión durante setecientos cuarenta y siete días», afirmó el campeón.
Romero (17-2, 13 KO) boxeará con Teófimo López el próximo 22 de agosto en el T-Mobile Arena de Las Vegas (Estados Unidos). López busca resarcirse después de la derrota sufrida ante Shakur Stevenson, pero Romero confía en frenar las ambiciones de su rival, con la experiencia a sus espaldas de haberse enfrentado a oponentes como Gervonta Davis o Isaac Cruz en peores condiciones de las que espera llegar al ring en algo más de un mes.






