
Una velada que debía haber pasado desapercibida ocupa la atención de la prensa internacional. Las muertes de boxeadores suscitan más interés que la de otros deportistas de modalidades donde hay las estadísticas de fallecidos son más elevadas. Shigetosi Kotari e Hiromasa Urakawa fallecieron con escasas horas de diferencia después de boxear en Tokio el 2 de agosto. Estas dos muertes se suman a las lesiones sufridas por varios púgiles japoneses en los últimos meses. El país del sol naciente cuenta con reputados entrenadores, poderosos promotores y buenas infraestructuras.
Los accidentes están directamente relacionados con la mentalidad japonesa. En los duelos entre boxeadores locales, el honor está por encima del dinero, y la combatividad es innegociable, hasta cuando la pelea está perdida con la esperanza de un nocaut salvador. Los árbitros japoneses también son excesivamente permisivos, lo cual depara escenas evitables como ver a un boxeador grogui trastabillándose de cuerda a cuerda.
Las lesiones cerebrales más repetidas son los hematomas subdurales, un rival letal para los púgiles, especialmente desde que los golpes lanzados por asalto aumentaron. Aunque la potencia esté asociada al peso pesado, los combates de pesos más bajos, dominados por japoneses, son más peligrosos para el cerebro.
Dada la menor potencia y la complexión de los contendientes, estos batallan sin descanso, con medias superiores a los 80 golpes lanzados por asalto. Una tormenta de manos que se acumula cuando las peleas no se resuelven con un nocaut o la intervención arbitral.
La Asociación Profesional de Boxeo de Japón y la Comisión Japonesa de Boxeo se reunieron de emergencia este martes en Tokio, para adoptar una batería de medidas:
- Ambulancias en todas las veladas: Hasta el momento solo eran obligatorias en veladas con títulos mundiales, pero ahora estarán en todas las veladas para garantizar una respuesta médica rápida. Se obligará a que haya más personal sanitario a pie de ring. Una medida que expone el contraste entre el boxeo en España y el resto del mundo. La Federación Española de Boxeo, puesta bajo lupa por los políticos y la prensa desde los setenta, obliga a contar con una ambulancia en todas las veladas, hasta en las amateur, mientras en otros países con mayor tradición pugilística, no cuenta con una ambulancia para abaratar costes.
- Control de la deshidratación: Esta práctica extrema de pérdida de peso mediante la eliminación rápida de fluidos antes del pesaje será combatida con test de hidratación mediante test de orina. Además, los boxeadores que ganen más del 10% de peso entre el pesaje y el día del combate deberán subir de categoría en su próximo combate. Un cerebro deshidratado es más vulnerable a hemorragias durante los impactos.
- Exámenes médicos más exhaustivos: Los escáneres cerebrales en las pruebas para profesionales se sustituirán por resonancias magnéticas (MRI), que ofrecen un análisis más detallado del estado cerebral. Un cambio que está imponiéndose en otros países, incluido España.
- Creación de un comité médico conjunto con la Federación Amateur: La Federación Japonesa de Boxeo, que rige el amateurismo, propone un ente médico unificado.
- Reducción de asaltos en peleas con un cinturón en juego: Se ha anunciado la reducción inmediata de los combates por títulos Asia-Pacífico de 12 a 10 asaltos, argumentando que la duración actual es «excesiva y peligrosa». Tsuyoshi Yasukawa, secretario general de la Comisión, declaró: «Ahora pensamos que doce asaltos son una duración excesiva y peligrosa. Los boxeadores luchan a un ritmo muy elevado desde el principio. Hay que reducir la duración de los combates». Añadió que solicitarán ayuda a expertos internacionales: «Esto ha sido muy grave y sentimos el dolor de las familias».
- Control de los sparring: Se estudiará prohibir los entrenamientos de sparring en los días inmediatamente anteriores al combate, aunque el período exacto aún no se ha definido.





