
El mexicano Francisco «Chihuas» Rodríguez continúa avanzando hacia una nueva oportunidad mundialista pese a la polémica que sigue rodeando su nombre. El mexicano derrotó este fin de semana a Angelino Córdova en una eliminatoria final del WBC disputada en San Diego (Estados Unidos), resultado que le acerca al combate por el título mundial del peso mosca. La gala estuvo promovida por Eddy Reynoso y contó con el beneplácito de la comisión estatal californiana y el Consejo Mundial de Boxeo.
La victoria por decisión unánime, que realmente nos parece lo de menos, tiene una relevancia especial porque llega menos de un año después del positivo por dopaje que provocó la anulación de su triunfo sobre Galal Yafai en Reino Unido. Aquella actuación, considerada inicialmente una de las mejores de su carrera, quedó posteriormente invalidada tras detectarse sustancias prohibidas en los controles realizados después del combate. Desde entonces, la situación disciplinaria del veterano mexicano ha generado numerosas dudas. La sanción fue impuesta por las autoridades británicas competentes, pero ello no ha impedido que Rodríguez haya podido volver a competir fuera del Reino Unido con un duelo a finales del pasado año y, además, hacerlo ahora en un combate con importantes implicaciones mundialistas gracias a la difícil de creer permisividad del WBC.
El caso vuelve a poner de manifiesto una de las peculiaridades más discutidas del boxeo profesional: la ausencia de una autoridad única capaz de aplicar sanciones de forma universal. En la práctica, una suspensión dictada por una comisión local o nacional no siempre impide que el boxeador actúe en otras jurisdicciones, especialmente cuando los organismos mundiales no adoptan medidas adicionales.
Deportivamente, Rodríguez demostró una vez más las cualidades que le han convertido durante años en uno de los púgiles más competitivos de las categorías pequeñas. Con experiencia muy amplia, gran ritmo de trabajo y una enorme capacidad ofensiva, el mexicano logró imponerse en un combate muy disputado ante Córdova para mantenerse en la primera línea del peso mosca. Sin embargo, resulta inevitable que su regreso a la escena mundial venga acompañado por la controversia. Mientras continúe sin resolverse completamente el impacto de su positivo y las diferencias entre organismos y comisiones respecto a la aplicación de sanciones, cada nuevo paso del Chihuas seguirá generando preguntas.
Y la principal es evidente: ¿puede un boxeador sancionado por dopaje convertirse próximamente en aspirante oficial o incluso campeón mundial?






