
Esta mañana de domingo en España, dentro de una más de las espectaculares galas japonesas de los últimos años, hemos presenciado dos títulos del mundo y otros duelos de notable interés internacional con acción segura. Ha sido en un abarrotado Yokohama Buntai de dicha ciudad nipona, bajo el mando de Teiken Promotions.
Uno de los dos títulos absolutos ha enfrentado al estadounidense Anthony Olascuaga (12-1, 9 KO), que arriesgaba su cinturón WBO mosca por quinta vez frente al púgil local Jukiya Iimura (9-2, 2 KO). «La Princesa» ha ofrecido una muestra más de sus exhibiciones de frecuencia altísima de golpeo, catálogo de ángulos y trayectorias en sus impactos y espectáculo para deleitar a un respetable, el japonés, que ya lo tiene como uno de los suyos.
Desde el inicio, Olascuaga ha puesto a prueba la mandíbula de Iimura, un aspirante que ha demostrado voluntad y encaje, pero que ha recibido un auténtico aluvión de golpes por parte del norteamericano. Todos los asaltos han sido favorables al campeón, que ha ido minando la resistencia del retador poco a poco, sin caer en la desesperación de ver que no caía. Eso ocurrió ya en la segunda mitad, pues el séptimo round vivió la caída de Iimura tras la enésima combinación del estadounidense. Un hematoma en el rostro y cada vez menos golpes por parte del local hicieron presagiar lo sucedido en el noveno parcial, cuando el árbitro se apiadó, tras una nueva ristra de guantazos, del quebrantado Iimura. Gran victoria de Olascuaga, que ya está más que preparado para unificar títulos y progresar hacia el estrellato mundial que merece.






