
La opción de ver a Manny Pacquiao disputando un último título mundial parece haberse desvanecido, al menos por ahora. En los últimos días se ha sabido que el legendario boxeador filipino renuncia a la pelea que se estaba proponiendo e incluso tenía fecha tentativa por PBC frente a Rolando «Rolly» Romero, campeón mundial del peso wélter por la WBA. Parece un movimiento en paralelo a la exigencia de sus derechos por parte del retador oficial del organismo: Shakhram Giyasov. Durante meses, la posible pelea entre Pacquiao y Romero había ido ganando fuerza como un evento de enorme impacto mediático. A sus 46 años, el tagalo aspiraba a cerrar su carrera con otro cinturón mundial, mientras que Romero veía en el nombre de Pac-Man una defensa lucrativa y de gran exposición. Sin embargo, la poca formalidad de Premier Boxing Champions y la situación reglamentaria (además de planes más lucrativos para el filipino) terminaron imponiéndose: la WBA ya tenía ordenada una defensa obligatoria y no estaba dispuesta a seguir postergándola.
Ese retador es Shakhram Giyasov (17-0, 10 KO), uno de los wélters más sólidos y constantes del circuito. El uzbeko lleva más de un año en condición de aspirante oficial, tras cumplir todos los requisitos deportivos exigidos por el organismo y disputa de eliminatorias. Su espera, incluso en momentos donde todo parecía pactado, se ha ido alargando por distintos factores externos, entre ellos la posibilidad de que Romero obtuviera una excepción para enfrentarse a Pacquiao, algo que habría retrasado aún más el turno de Giyasov pese a haber hecho todo lo necesario sobre el ring.
Giyasov, medallista olímpico en Río 2016, ha construido su carrera profesional con paciencia y sin atajos, sumando victorias ante rivales contrastados y manteniéndose activo mientras aguardaba la llamada definitiva. Desde su entorno siempre se ha insistido en que aceptar más demoras habría supuesto un agravio difícil de justificar, y finalmente la WBA ha optado por hacer valer su estatus de retador obligatorio, puesto que Matchroom Boxing (promotora del uzbeko) hizo fuerza con su postura de no querer dinero compensando un nuevo retraso, el famoso step aside, para meter a Pacquiao como aspirante con calzador.
Para Rolly Romero (17-2, 13 KO), el escenario cambia de forma radical. El campeón pasa de una defensa mediática y atípica a una pelea de alto riesgo deportivo, ante un boxeador técnico, disciplinado y con hambre acumulada tras una espera que se ha hecho excesiva. Si quiere conservar el cinturón, no le quedará otra que afrontar este compromiso. De hecho, hace unas horas se conocía que los representantes de Giyasov, hartos de la espera, apelaban urgentemente a la WBA para que se convoque la preceptiva subasta para organizar el pleito titular.
En cuanto a Pacquiao, su futuro inmediato vuelve a mirar a Floyd Mayweather, como hemos informado recientemente. La renuncia a este combate no cierra definitivamente la puerta a un regreso, pero sí complica la vía directa al título mundial. Mientras tanto, la división wélter retoma una lógica más deportiva, con Giyasov reclamando por fin la oportunidad que se ganó hace tiempo y que estuvo a punto de diluirse por razones ajenas al ring.






