
Comenzamos, dentro de la sección de Tribuna Médica, con la colaboración del prestigioso traumatólogo, especializado en boxeo, el Dr. Borja Occhi Gómez, Cirujano de Mano y Traumatólogo Deportivo. Cada quince días nos traerá artículos muy interesantes para practicantes y aficionados. Esperamos que os gusten.

Dr. Borja Occhi
@medicoboxeo
Uno de los motivos más frecuentes de consulta en boxeo son los nudillos. Puede que los notes hinchados, doloridos o incluso tengas dificultad para mover los dedos. Algunas veces se trata de que estás empezando, o que estés usando unos guantes nuevos. Otras veces es por fallo en la técnica del golpeo. Muchas veces con el tiempo, el entrenamiento y una técnica correcta, los nudillos van endureciéndose y acostumbrándose al impacto.
Pero ¿Cuándo debes preocuparte y buscar atención médica?
¿Qué hay en los nudillos?
Debajo de la piel apenas tenemos grasa. Por eso, cuando impactamos con el puño, gran parte de la energía recae sobre las estructuras más superficiales: especialmente el tendón extensor, que es el encargado de levantar los dedos.
Ese tendón funciona como un cable que pasa por encima del nudillo. Para que no se desplace hacia los lados, está sujeto por unas estructuras llamadas bandas sagitales, que actúan como dos riendas y mantienen el tendón centrado cuando abrimos y cerramos la mano.
Debajo del tendón extensor y de las bandas sagitales está la cápsula articular, que envuelve la articulación. Y por debajo de esa cápsula está la articulación metacarpofalángica, formada por la cabeza del metacarpiano y la base de la falange proximal.
Dicho de forma sencilla: piel, tendón extensor, bandas sagitales, cápsula y articulación. Cualquiera de esas estructuras puede lesionarse.
¿Tengo una fractura?
Si notaste un chasquido, se hinchó rápido y salió un hematoma tras un mal golpe, es probable que ya hayas ido a urgencias para descartar una fractura. Y, de hecho, si te pasa eso, debes hacerte una radiografía.
¿Y si es otra cosa?
Sin embargo, si la hinchazón sale más despacio, y no lo asocias claramente con un golpe determinado, es posible que lo hayas ido dejando pasar.
Pero ojo, porque hay algunas cosas que deben hacer que te preocupes, sobre todo si han pasado unas semanas y no mejoras.
Por ejemplo, si eres incapaz de extender (levantar) el dedo, deberían verte.
Y también debes estar atento a que el tendón no se luxe, es decir, que no notes un chasquido o un saltito del tendón cada vez que abres y cierras el puño. Todas estas situaciones son lo que llamamos el nudillo del boxeador: cuando una de las riendas que sujetan al tendón (las bandas sagitales) se rompe. Y si se ha roto, es posible que haya que operar o, al menos, tratar con una inmovilización específica.
¿Y si tengo inflamación y dolor, pero el tendón está bien?
Por otro lado, también hay inflamaciones menos específicas, o irritaciones de la articulación, que suelen mejorar con el reposo del golpeo y medidas de fisioterapia y anti-inflamatorias. Sin embargo, si pasan unas semanas y no mejoras, también debes solicitar atención médica.
Por ejemplo, hay veces que el hueso no ha sabido absorber bien el impacto, bien porque hayas aumentado la frecuencia o la intensidad del golpeo, o porque lo hayas estado ejecutando con mala técnica. Y aparece un edema óseo: una especie de microfractura que suele diagnosticarse en resonancia magnética en pacientes que no mejoran y cuyas radiografías son normales. De ahí que, si llevas un tiempo y no mejoras con fisioterapia, te recomiendo que te eche un vistazo tu médico de confianza.
Como ves, muchas lesiones mejoran con un tratamiento conservador (fisioterapia, inmovilización, reposo del impacto, revisión de la técnica, modificar la carga de entrenamiento) y otras pueden requerir una cirugía. Por eso, si llevas un tiempo y no mejoras, no lo dejes pasar.






