Como es costumbre en los últimos tiempos, parece que con más frecuencia que nunca, este fin de semana el boxeo mundial de alto nivel ha sufrido cancelaciones de última hora debido a la deshidratación de los púgiles. Los boxeadores apuran tanto para dar la menor categoría posible que, en muchos casos (dos en este pasado fin de semana) tienen que ser hospitalizados por peligrar su salud a la hora de lograr el peso requerido.

Kyosuke Takami disputaba el sábado por la mañana una interesante pelea frente a Ángel Ayala en Japón, dentro de una gran velada de Teiken Promotions. Sin embargo, el nipón tuvo que ser ingresado de urgencia por encontrarse en muy mal estado antes del pesaje, cancelándose así el duelo entre excampeones mundiales. La comisión japonesa es muy estricta en estos casos y tiene como norma suspender por un año la licencia del púgil y exigirle subir a la categoría superior, por tanto mal futuro cercano para quien se presumía como una de las próximas figuras del país.

Pocas horas después, se iban a medir, en el Toyota Arena de Ontario, California (Estados Unidos) Brandon Adams y Caoimhin Agyarko  para determinar al próximo aspirante obligatorio al cinturón mundial superwélter de la IBF. Con todo listo, el americano se desplomaba inconsciente en su habitación del hotel justo momentos antes del pesaje. La salud de Adams está a salvo y ambos púgiles se comportaron muy deportivamente: Agyarko desando lo primero recuperación plena a su oponente y Adams pidiendo disculpas por la situación al irlandés. El equipo de este último quiere que nombren a su púgil aspirante oficial al título de Josh Kelly, mientras que el de Adams quiere una rápida fecha para que la contienda pueda disputarse.

Esperemos que estos episodios que ponen en riesgo la integridad física de los deportistas, muchas veces debidos a que los cuerpos no pueden exprimirse más, sean menos frecuentes cada vez, por la salud y por el propio boxeo.